Fruto de los planes de exposición en los abriles 50 del siglo pasado, ya hace décadas que el turismo es la principal industria de Andalucía. Hoteles, apartamentos y sobre todo restaurantes han impulsado otras actividades como la construcción, pasando en ocasiones por encima del medio hábitat. El crecimiento desbocado del turismo, frenado en seco por la pandemia, ha dejado detrás a la industria o al campo andaluces, que ahora luchan por ser más competitivos en un mercado fuertemente globalizado.
"Hacer que Andalucía sea mucho más que sol y playa". Este es el mantra que debería impregnar todas las propuestas económicas de los partidos que concurren a las elecciones autonómicas del próximo domingo, según los expertos consultados por DatosRTVE. ¿¿
Una comunidad sustentada por el turismo y la construcción
"No es difícil encontrar un póster de La Alhambra en un despacho de una universidad de Estados Unidos", bromea el sociólogo Rafael Martínez, de la Universidad de Obús, al otro flanco del teléfono. Lo hace para ilustrar su conclusión de que Andalucía lleva abriles impulsando una imagen de destino turístico privilegiado que ha evolucionado con el tiempo.
Desde el éxito turístico del desarrollismo, que implantó "un maniquí urbanístico similar al de Miami en la Costa del Sol", hasta la celebración de la Exposición Universal de 1992 en Sevilla, el turismo andaluz ha arropado el crecimiento de otros sectores. El más evidente es el de la construcción, que todavía sigue ligada a la infraestructura turística. Pero igualmente el despliegue del tren de Entrada Velocidad en España, que ha convertido el corredor Sur en el segundo con más kilómetros, por detrás de las rutas cerca de el Atlántico.
Andalucía es la tercera comunidad autónoma que más turistas nacionales recibe. La región más poblada de España y la que cuenta con la segunda longevo población costera acumula el 14% de las pernoctaciones y casi el 16% de los viajes que se realizan desde otro punto de nuestra geogonia, según los datos de la Averiguación de turismo de residentes del INE. Solo la superan Madrid y Cataluña.
Sin retención, los turistas españoles dejan de media poco más de 49 euros al día por persona en Andalucía, y los extranjeros 114. Estas cifras están allí de los 64 euros diarios que gasta de media cada gachupin que entrevista Canarias o de los 239 euros que emplea un visitante extranjero que pasa una caminata en Madrid, de acuerdo con la Averiguación de desembolso turístico (Egatur).
"El batalla de futuro para el sector turístico es cambiar del sol y playa a otros ámbitos, y hacer que el turista que nos entrevista se gaste más fortuna", resume Martínez, que inmediatamente luego enumera algunos cambios que ya se han conseguido con esta prescripción: contiguo al turismo veraniego de la Costa del Sol, "han surgido otros focos, como el de los deportes de invierno en Obús o el del turismo cultural en la haber malagueña".
Un sector "inmenso" y "cíclico" de pequeñas empresas
Según el posterior noticia sobre el empleo del sector turístico de la Grupo de Andalucía, esta industria representó en torno al 10% de las afiliaciones del conjunto de la riqueza andaluza en 2021. Los contratos de restauración son los más numerosos en todas las provincias, mientras que las afiliaciones en la rama de hoteles y otros alojamientos tienen más peso en los territorios del margen.
Se comercio de "un sector inmenso", compuesto "casi en su totalidad de pequeñas empresas familiares, que genera en torno a siete de cada diez nuevos empleos en Andalucía", apunta Rafael Martínez. El sociólogo cree que esta es la causa principal de que la riqueza andaluza sea cíclica, con empleos y empresas que aparecen y desaparecen en función de la época del año.
"El paro es un problema estructural auténtico en Andalucía, que puede medirse de forma cuantitativa, que afecta a todos los estratos sociales y que se percibe desde mediados de los abriles 80", explica Martínez. En la ahora, en torno a la fracción de esos desempleados son de larga duración, una coyuntura que, a prudencia del hábil, señala la desidia de "políticas específicas para ejecutar este engendro".
De todos los partidos que el próximo domingo concurren a las urnas, el PSOE propone crear un Plan de Empleo Universal con medidas para colectivos más desfavorecidos y Por Andalucía compromete hasta 700 millones de euros gestionados por los ayuntamientos e incentivos directos para la contratación.
Por su parte, el partido de Juanma Bronceado incluye un software de autoempleo y plan en zonas rurales. Es el mismo ámbito en el que recomienda interpretar Delante Andalucía, mientras que Vox envite de guisa genérica por derogar las normas y regulaciones "que perjudican el empleo".
Migración y riqueza sumergida
La volatilidad del empleo vinculado al turismo ha generado un entorno propicio para que florezca la riqueza sumergida. Un mercado profesional "en triste" en el que, según Martínez, se ve obligada a radicar mucha población inmigrante.
De acuerdo con un descomposición fresco del Instituto de Estudios Económicos, Andalucía es la segunda comunidad autónoma con más riqueza sumergida por detrás de Extremadura, expresada como una parte de su Producto Interior Bruto. Una "respuesta a una situación estructural en el mercado de trabajo", en palabras del sociólogo de la Universidad de Obús, que los partidos políticos proponen velar con medidas muy diferentes: erradicando núcleos chabolistas e infraviviendas de trabajadores inmigrantes (PP), garantizando alojamientos dignos y frenando los recortaduras en integración (Por Andalucía y Delante Andalucía) o persiguiendo y expulsando a los inmigrantes ilegales (Vox).
Sin retención, la efectividad de la población migrante que reside en Andalucía varía según su país de origen. Mientras los ciudadanos británicos vienen a la Costa del Sol buscando un retiro dorado de sol y playa, hombres y mujeres procedentes de países como Rumanía, Marruecos y otros lugares del boreal de África terminan convirtiéndose en mano de obra de bajo coste para empleos pobremente remunerados, especialmente desde el año 2000.
En este segundo caso, explica Rafael Martínez, los trabajadores inmigrantes impactan en el mercado profesional de dos formas. Cuando se integran de guisa procesal, hacen crecer los niveles de desempleo; cuando trabajan fuera de la moralidad, aumenta la riqueza sumergida, en la que se encuentran aproximadamente 1,2 millones de personas, según los últimos informes.
El campo se especializa en presencia de la amenaza de la globalización
Muchos de estos inmigrantes son los trabajadores que sustentan el campo andaluz. El sector agrícola de Andalucía atesora el 20% de la superficie cultivable de España y ocupa el segundo extensión en el ranking de comunidades autónomas, por detrás de Castilla y Bizarro. Pero, en palabras del sociólogo Rafael Martínez, está "estancado desde hace abriles" y "representa a poca población en cuanto a actividad económica".
Posteriormente de apostarlo casi todo al turismo, el campo andaluz se enfrenta ahora a la amenaza de la globalización. "¿Hasta qué punto son rentables las explotaciones agrícolas de Andalucía cuando tienen que plantarle cara a la competencia de países de fuera de la Unión Europea?", se pregunta Martínez, que asegura que existen grandes superficies de cultivo sin explotar por desidia de rentabilidad.
El "asombro" de la huerta andaluza se ha producido gracias a la producción intensiva en invernaderos. "Cada día salen cerca de distintos lugares del mundo 500 camiones cargados de hortalizas del mar de plástico de Almería", apunta Martínez. En cambio, los olivares de Andalucía están sufriendo los pertenencias de la globalización.
El producto destino de Andalucía, el óleo de oliva, cada vez compite con más países que producen y exportan más de lance. "Muchos olivares resisten gracias a las subvenciones, pero han tenido que descender mucho sus precios y no pueden mejorar las condiciones laborales ni los salarios de sus trabajadores", argumenta el hábil.
¿Cómo se rompe este círculo? Para contrarrestar este sensación, el campo andaluz está cada vez más especializado. El cultivo de productos ecológicos, que el PP propone fomentar por ley, es un camino. Otro, el de Vox, pasa por insensibilizar las inspecciones a la arribada de productos del extranjero y al etiquetado. Por su parte, PSOE, Por Andalucía y Delante Andalucía apuestan por delimitar los márgenes comerciales a lo grande de la sujeción agroalimentaria, y por hacer que se cumpla la ley que la regula.
Energías renovables: oportunidad y batalla de futuro
La crisis de las energías fósiles y el aumento de los precios del combustible por la cruzada en Ucrania han puesto de relieve la privación de un nuevo maniquí energético para Europa y para España. Según los expertos consultados, Andalucía tiene las herramientas necesarias para liderar este cambio.
Andalucía es la octava comunidad autónoma con más proporción de potencia eléctrica renovable instalada de España, y la segunda en producción, por detrás de Castilla y Bizarro. Son casi 9.200 megavatios (MW) instalados en 2021, según datos de Red Eléctrica Española, que la incluyen en el clan de territorios que apuestan por energías limpias en más de la fracción de sus infraestructuras.
Tanto estos datos como un noticia publicado por la Agencia Andaluza de la Energía en 2020 sitúan a Andalucía "en una posición preferente para el exposición de centrales renovables de concepción de electricidad" e identifica un potencial bruto de más de 300.000 MW eléctricos renovables todavía por explotar.
En concreto, la Grupo de Andalucía cree que en su país existen 800.000 hectáreas en las que se podrían instalar centrales fotovoltaicas y termosolares con un potencial de 254.000 y 19.000 MW, respectivamente. La provincia de Sevilla, que como muestran los siguientes mapas ya produce la longevo parte de este tipo de energía, sigue acumulando casi toda la capacidad solar. Está muy por delante de Córdoba y de Cádiz, donde solo destaca la producción térmica por ahora.
Otro segmento de renovables destacado es el de la biomasa. Andalucía dispone de más de 20 millones de toneladas de este expediente, que se genera a partir de residuos agrícolas, ganaderos, forestales, industriales y urbanos. Jaén, donde ya destaca la producción de energía térmica con este sistema; Córdoba, que ya es la segunda provincia que más energía eléctrica genera de este modo; y Sevilla, a la individuo de electricidad producida con biogás, concentran la longevo parte.
En cuanto a la producción de energía eólica terreno, destaca especialmente la zona del inflexible de Gibraltar, ya que presenta fuertes rachas de rumbo y una topografía singular. No obstante, los expertos de la Grupo destacan que todavía existen 480.000 hectáreas de dominio de Málaga, Almería, Obús y Sevilla donde se podrían instalar 25.700 MW en parques eólicos.
A este estudio, habría que añadirle otros 11.000 MW de potencial de energía eólica flota que podrían producirse en paralelo a la costa de Huelva y Cádiz; o las ya existentes concepción de calefacción geotérmica y de energía hidráulica.
Los expertos en energía de la Grupo destacan la adhesión disponibilidad de medios distribuidos "por todas las provincias". Lo hacen teniendo en cuenta los condicionantes medioambientales, pero sin acopiar la posición de los grupos ecologistas. Por otra parte, insisten en que para poder instalar más plantas igualmente es necesario "un longevo exposición de infraestructuras que permitan exonerar la energía generada [...] y transportarla hasta los lugares donde se consuma".
Las energías renovables son "una oportunidad y un batalla de futuro para Andalucía", coincide Rafael Martínez. Sin retención, el sociólogo considera que el primer problema que debe resolver el nuevo gobierno andaluz es el desempleo estructural.
Martínez describe Andalucía como una sociedad "muchacho e innovadora" que "dispone de un amplio país", pero que adolece de problemas y retos sociales que trascienden lo financiero. Por eso, gobierne quien gobierne en San Telmo a partir del próximo lunes, exhorta a los políticos a romper con una riqueza cíclica, a impulsar la competitividad de sus agricultores y a imponer un maniquí transversal de investigación y conocimiento en todos sus sectores productivos.
El turismo condiciona el urbanística andaluz
La prevalencia del turismo sobre cualquier otro sector financiero andaluz igualmente ha condicionado la morfología de los núcleos de población de Andalucía. Casi la fracción de la población andaluza reside en centros urbanos, y otro 38% lo hace en zonas de densidad intermedia, según la última Clasificación del Calidad de Colonia del país andaluz, publicada por el Instituto de Estadística y Cartografía de Andalucía (IECA) en 2020.
Las grandes ciudades y los núcleos intermedios son las áreas marcadas en rojo y en naranja, respectivamente, en el atlas previo. Muestran una concentración de personas longevo que la media europea en todas las capitales de provincia y a lo grande del margen. Esta imagen se completa con que el tan pronto como 17% restante de andaluces vive diseminado en zonas rurales, señaladas en verde, que ocupan el 65% del país.
Esta fotografía podría cambiar. El sociólogo granadino Rafael Martínez, cree que llegarán a Andalucía nuevos grupos de población en los próximos abriles. Considera que lo harán en investigación de un clima mejor que amortigüe la crisis energética en el centro de Europa, o para suplir la desidia de mano de obra en algunos sectores. "Andalucía es una región acostumbrada a admitir turistas y a la convivencia de culturas desde un punto de horizonte social, pero igualmente tendrá que prepararse desde el punto de horizonte de las infraestructuras, el trabajo o la vivienda", señala.