Luis Paret: el Prado rescata al pintor eclipsado por Goya

El museo muestra 82 obras del actor considerado como "el Watteau castellano" y ensombrecido durante mucho tiempo.

La permanencia de los artistas en la memoria y la atención públicas a través del paso del tiempo es una cuestión compleja y determinada por una gran variedad de factores, no siempre claros o explícitos. No son pocos los artistas que a pesar de fijar mucho interés y proyección durante su vida acaban luego desapareciendo, o situados en un ámbito reductivo.

Paret

Museo del Prado. Madrid. Comisaria: Gudrun Maurer. Patrocina: Fundación Axa. Hasta el 21 de agosto

Poco así ha sucedido con Luis Paret (1746-1799), un actor de gran consistencia, que quedó ensombrecido durante un derrochador período. Sobre su figura se acabaron forjando dos estereotipos simplificadores. Por un flanco, la idea de que al ser contemporáneo de Goya, éste habría ocupado todo el interés por la pintura de la época, oscureciendo a Paret. Y por otro, su caracterización como un actor “rococó”, ese estilo colorista y superficial que se desplegó en Francia en el siglo XVIII, lo que llevó a identificarle como “el Watteau castellano”.

Respecto a lo primero, Paret y Goya fueron efectivamente contemporáneos: nacieron el mismo año, pero sus trayectorias tuvieron rasgos muy diferentes. Entreambos coincidieron en sus inicios, en sus primaveras de formación en la Entidad de Bellas Artes en Madrid, pero a partir de ahí sus destinos nunca coincidieron, y siquiera sus temáticas y líneas de trabajo. La existencia de Paret fue más breve que la de Goya: mientras que Paret falleció nulo más cumplir los 53 primaveras, Goya llegó a comportarse 82.

Si poco caracteriza el trabajo de Paret es la voluntad de situar en el arte todos los espacios de la vida

Y respecto a lo segundo, a su caracterización como un actor “rococó”, se alcahuetería de una reducción simplista del trabajo bello de Paret. Su obra, con una intensa formación academicista, a partir de quien fue su adiestrado en Madrid, el pintor francés Charles de La Traverse, y de su estancia de tres primaveras en Roma, le llevaron a alcanzar una gran ciencia. Aprendió helénico y otras lenguas orientales, y fue desarrollando una concepción plural y abierta en sus obras.

Paret situó en todo momento como núcleo el dibujo, considerado como un necesario útil de precisión para desplegarlo en la pintura y la obra gráfica. Fue igualmente un hábil en la traducción y en la caligrafía, es afirmar: la escritura, en todos sus registros, formaba parte de sus intereses creativos, poco que puede revalorizarse por ejemplo de un modo significativo en las ilustraciones que elaboró para ediciones de obras de Cervantes.

Luis Paret: 'Autorretrato vestido de azul', h. 1780. Colección Abelló


Luis Paret: 'Autorretrato vestido de cerúleo', h. 1780. Colección Abelló

Apartado de todas estas cuestiones, lo que condicionó de un modo determinante su vida y su trayectoria fue el ámbito donde las mismas se desplegaron: los cauces de la monarquía borbónica en la España de la segunda medio del siglo XVIII. A pesar de su origen humilde, su padre francés trabajaba como ayuda de cámara en Madrid, Paret obtuvo el apoyo del infante Don Luis, hermano beocio del rey Carlos III, para delirar a Roma y acabó por convertirse en pintor del infante.

La confrontación entre Carlos III y Don Luis acabaría sin incautación ocasionando que Paret, considerado cómplice del infante, fuera expulsado en 1775 a Puerto Rico por un período de seis primaveras, que luego acabó terminándose en mayo de 1778. Aunque se le permitió retornar a España, se le impuso estar alejado “de Madrid y Sitios Reales cuarenta leguas”, lo que le llevó a fijar su residencia en Bilbao. Pudo regresar a Madrid en 1789... Tumultos e incidencias de los poderes monárquicos, que hoy nos parecen distantes en el tiempo, aunque podamos apreciar ecos similares en el presente.

Paret, considerado cómplice del infante Don Luis, fue expulsado en 1775 a Puerto Rico

Hay que tener en cuenta todas estas cuestiones para retornar a situar la figura de Luis Paret en las raíces del arte en la modernidad. Porque si poco caracteriza su trabajo, siempre con esa búsqueda de precisión en lo que va forjando, es la voluntad de situar en el arte todos los espacios de la vida: el mundo “parada” de los poderosos, pero igualmente el mundo “bajo” de los humildes. Y abriéndose igualmente a las fuentes de la cabeza antigua, la mitología, y la religión. Paret nos lleva a la comprensión de la pluralidad del mundo.

Pienso que es ese carácter complicado, diferente de los encuadramientos tradicionalistas de los artistas, la causa fundamental del olvido de Luis Paret durante décadas. Un olvido que, gracias a Dios, ha ido superándose en los últimos primaveras. Para ello fue decisiva la muestra de sus Dibujos, presentada en 2018 por la Biblioteca Doméstico (que posee una importante colección de esas piezas) y el CEEH.

Luis Paret: 'Baile en máscara', h 1767. Museo Nacional del Prado


Luis Paret: 'Bailete en máscara', h 1767. Museo Doméstico del Prado

Y ahora se da un paso más con la excelente exposición organizada por el Prado. En ella se muestran 82 obras: la decano parte de sus pinturas y una relevante selección de sus dibujos. Nuestra examen alcanza más profundidad con un cuadro de reflectografía y una proyección de imágenes en pantalla que nos permiten sumergirnos en las capas interiores de las pinturas de Paret, con lo que vemos los dibujos preparatorios y las diversas modificaciones que llevan a los resultados finales. La minuciosidad y precisión de Paret.

En las salas, con muy buen montaje, encontramos todos los registros del actor: su formación, mundo “parada” y mundo “bajo”, obras religiosas, temas mitológicos, paisajes, asuntos de apego, prácticas de seducción. Paret: la pluralidad del arte expresa la pluralidad del mundo.

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