Solomon aportó un aval para material ferroviario en la venta de las mascarillas a Madrid

La empresa de Philippe Solomon vendió 500.000 mascarillas al Junta de Madrid presentando certificados no válidos.

Philippe Solomon, el patrón que vendió 500.000 mascarillas al Junta de Madrid, aportó un certificado de maquinaria ferroviaria y otro de cosméticos para tratar de avalar frente a el consistorio la calidad de los cubrebocas. Un auditoría investiga ahora dicha compraventa por estafa.

Uno y otro avales figuran en el sumario del caso Sinclair & Wilde, al que ha tenido paso EL ESPAÑOL. La causa contencioso toma el nombre de la consultora neoyorquina de la que Solomon es dueño. Fue con ella con la que el Junta de la renta firmó un resolución para acoger 500.000 mascarillas por un precio total de 2,5 millones de euros.

No obstante, el consistorio sólo pagó la centro, 1.250.000 euros, por avanzado. Incluso, al sospechar de la mandato, solicitó, sin éxito, la devolución de esta transferencia.

La causa contencioso se inició cuando la Policía Municipal de Madrid denunció las presuntas irregularidades cometidas por Sinclair & Wilde. Antaño, tal y como consta en un atestado incluido en el sumario, el 4 de mayo de 2020, el director normal de Emergencias y Protección Civil alertó al Cuerpo de que, "a pesar de la apariencia de fiabilidad" de la documentación que acompañaba a las mascarillas, existían "indicios suficientes para presuponer" que no se ajustaba "a los requisitos técnicos de la norma española ni europea".

Según la denuncia de la Policía madrileña, uno de los documentos remitidos por la consultora "tiene la apariencia de ser una información de conformidad" de las mascarillas. En él aparece el logo de una empresa certificadora, International First Certification (IFC), y el impresionado CE, necesario para entregar productos en la UE.

Pero IFC, tal y como denunció la Policía, no figura entre los autorizados por la Comisión Europea. En el supuesto aval aparece un código de cuatro cifras (2627) que debe identificar a la empresa que ha certificado técnicamente las mascarillas. Sin bloqueo, dicha monograma, en este caso, no se corresponde con IFC, sino con la mercantil polaca TUV Rheinland Polska Sp. zo, dedicada a avalar equipos de presión y productos de presión y ferroviarios.

El certificado aportado por Sinclair & Wilde con el código referente a una certificadora de maquinaria ferroviaria.


El certificado aportado por Sinclair & Wilde con el código referente a una certificadora de maquinaria ferroviaria.
EL ESPAÑOL

Así consta en el lista de organismos autorizados por la Comisión [puede consultar aquí el código y las autorizaciones europeas con las que cuenta TUV Rheinland Polska Sp. zo]. Las cuatro cifras con las que se sellaron las mascarillas (1402) siquiera se corresponden con ningún organismo facultado por la Unión Europea.

Otro de los documentos enviados por Sinclair & Wilde, asimismo emitido, supuestamente por IFC, hace remisión a una norma que regula artículos cosméticos. Y tal y como consta en la denuncia, "no tiene mínimo que ver, antes, con la reseña que hace el certificado sobre productos médicos".

La Asociación Española de Normalización (Aenor) asimismo constató que el impresionado CE de las mascarillas entregadas por Philippe Solomon no era el adecuado. Tanto es así que las autoridades turcas ordenaron retirar este producto del mercado. Fue en este país donde se fabricó el medio millón de mascarillas de marca EKO que llegaron a Madrid el 23 de abril de 2020.

Fragmento del informe que realizó Aenor sobre las mascarillas.


Fragmento del documentación que realizó Aenor sobre las mascarillas.
EL ESPAÑOL

El Instituto Franquista de Seguridad e Higiene en el Trabajo, el 2 de marzo de 2021, asimismo concluyó que "los resultados de las filtraciones no son compatibles con ningún tipo de mascarillas autofiltrantes" definidas por la norma europea que regula este extremo.

"Abundando más, el fabricante se debe apuntalar que el equipo de protección individual (EPI) vaya acompañado de las instrucciones redactadas en una jerigonza fácilmente compresible para los consumidores (...), en la jerigonza oficial del Estado miembro destinatario", señaló la Policía Municipal en su denuncia. No fue este el caso, ya que estaban redactadas en holandés, inglés y francés. Sinclair & Wilde siquiera aportó la necesaria información europea de conformidad de las mascarillas que vendió.

Solomon alega

EL ESPAÑOL se ha puesto en contacto con Solomon a través de uno de los correos electrónicos a su nombre que figuran en el sumario del caso.

"No me siento preocupado en total tres primaveras luego", inicia el patrón su correo, redactado en un inglés tenuemente confuso. "Todo era más que lícito. Todos los productos [fueron] verificados y aceptados con certificados. Si hubiera habido un problema, no habrían sido aceptados en la entrada", añade.

Según su lectura, él ha sido víctima de otra estafa. "La empresa para la que trabajo [Sinclair & Wilde] fue estafada por un proveedor chino, pero, aun así, el pedido fue entregado [al Ayuntamiento] y los productos [fueron] fabricados por un proveedor turco que abastecía a los países de la UE. No entiendo cómo pueden clamar a eso fraude", remata.

"Ahora acertadamente, si poco sucedió internamente en el Junta, no es mínimo que me incumba a mí o a la empresa para la que trabajo", concluye su e-mail.

A la escudriñamiento de Solomon

Hace una semana, el Judicatura de Instrucción número 30 de Madrid reabrió el caso Sinclair & Wilde, luego de que la Pelotón de Investigación de la Policía Municipal aportara nueva información sobre Solomon.

Entre otros extremos, los agentes investigadores han comunicado al magistrado que el patrón tiene su residencia en Inglaterra, poco hasta ahora desconocido. De él se saben pocos datos más: que nació en 1955, es franco-israelí, semita e interesado en la geopolítica africana, continente al que suele alucinar. Y que utiliza frecuentemente una segunda identidad: Philippe Victor Chain Hababu.

"En presencia de una nueva pista sobre el posible paradero de la persona que habría actuado como intermediaria en la operación de operación, procede la reapertura de las actuaciones y practicar nuevas diligencias tendentes al esclarecimiento de los hechos, y la determinación de sus autores", reza el automóvil del enjuiciador Jorge Israel Bartolomé.

Por otra parte, ha solicitado al Junta de Madrid que aporte al Judicatura las comunicaciones intercambiadas con Solomon durante toda la negociación, así como el resolución firmado con él.

En su documentación ampliatorio, la Policía asimismo indicó al enjuiciador que Solomon fue detenido el 23 de diciembre de 1998 por la Oficina de Investigaciones de Seguridad Franquista de EEUU por blanqueadura de capitales y robo de cheques. Fue extraditado a Francia, ya que tiene cuna gracia.

Por el momento, en el caso Sinclair & Wilde el Junta de Madrid está personado como delación particular. Los partidos Más Madrid y el PSOE, como acciones populares. Podemos asimismo lo ha solicitado al enjuiciador, que no lo ha aceptado aún.

El señor Fong

La Honestidad cerró esta causa provisionalmente el 19 julio de 2021, luego de que, en un primer momento, la Policía Municipal no lograra acotar al supuesto estafador.

Durante su búsqueda, colaboró con la Policía Metropolitana de Nueva York, que en noviembre de 2020 se dirigió a la sede de Sinclair & Wilde Ltd. en una dirección de la ciudad estadounidense.

Allí, sin bloqueo, no hallaron ni pista de su objetivo. En cambio, encontraron a un tal señor Fong, un ciudadano chino que era el real inquilino de esa suite.

Según reconoció el ciudadano oriental, como "merced" a Solomon, le había permitido registrar su empresa en dicha dirección. Aunque, preguntado por los agentes, Fong manifestó su hartazgo, ya que una gran parte del correo que llegaba allí eran requerimientos judiciales dirigidos al dueño de Sinclair & Wilde.

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