Un nuevo brote de violencia tribal en la conflictiva región de Darfur, en el oeste de Sudán, ha provocado un centenar de muertos y miles de desplazados en zonas rurales.
Así lo ha confirmado un responsable del Suspensión Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR), Toby Harward en su cuenta de Twitter.
"Informes creíbles llegados al ACNUR en Sudán indican un horrible balanceo de víctimas en Kulbus, en Darfur Oeste, posteriormente de que una disputa por tierras escalara hasta un ataque de milicias contra varios pueblos", ha asegurado Harward.
La violencia ha dejado casi 100 muertos y ha provocado miles de desplazados en localidades vecinas, ha añadido.
“لقاء جيد بين السلطات المختصة في شمال #دارفور و@UN_Sudan حول التنسيق والأنشطة ذات الصلة خلال الموسم الزراعي. هناك مسؤوليات واضحة: 1) تقود السلطات العملية وتنفذ الأنشطة، بما في ذلك من خلال نشر قوات مشتركة موثوق بها ومجهزة للقيام بمهام حماية المدنيين… 1/2 #السودان“
— Toby Harward | توبي هارورد ���� (@tobyharward) June 13, 2022
El corregidor de Kulbus, Abás Mustafa, ha explicado a Efe que el conflicto ha enfrentado a la tribu africana qamar y a la tribu árabe rizeigat por una disputa por los terrenos de los pastizales.
Durante los enfrentamientos, que duraron varios días, seis aldeas han sido pasto de las llamas y la tribu de los rizeigat habría sufrido el robo de 8.000 cabezas de vacada entre vacas y ovejas.
Por su parte, el líder de la tribu qamar, Hashem Othman, aseguró el domingo en un comunicado que un rama armado de la tribu rizeigat atacó a ciudadanos indefensos con armas pesadas en varias aldeas, matando a decenas de ciudadanos y apropiándose del único arbitrio hídrico de la zona.
La situación está ahora en calma tras el despliegue de fuerzas de seguridad en la zona.
Darfur, zona de conflicto desde hace primaveras conveniente a los enfrentamientos tribales
Darfur vivió una guerrilla civil de tintes étnicos entre 2003 y 2008 con más de 300.000 muertos y 1,8 millones de desplazados y la ONU mantuvo una representación de paz hasta el 31 de diciembre de 2020.
El país es ambiente de frecuentes estallidos de violencia, particularmente debidos a conflictos tribales.
Cuando la ONU se retiró de la zona, aseguró que el gobierno asumía la responsabilidad de proteger a los civiles y de respaldar la mediación de conflictos entre comunidades.
Harward advirtió de que si continúa la violencia en la zona, "los agricultores no podrán cultivar y se perderá la temporada agrícola", lo cual "será desastroso para todas las comunidades".
La Estructura de la ONU para la Víveres y la Agricultura (FAO) señala que la bienes de Darfur depende en gran medida de la agricultura y la ganado, y más del 70% de la población depende de la agricultura tradicional y de subsistencia.
La misma estructura indicó hace unos días que más de 10,9 millones de sudaneses, cerca del 30% de su población, sufre de hambruna extrema conveniente a los conflictos armados, los enseres de la pandemia de covid-19, la sequía, las plagas y la inestabilidad económica en al región.
La situación, la peor en la última término, podría empeorar por los enseres de la guerrilla en Ucrania, añadió.