Solicita a la Audiencia Provincial de Madrid que revoque la osadía del enjuiciador instructor de ordenar una pericial sobre la "idoneidad" del material.
La defensa del patrón Alberto Luceño, investigado por la liquidación de material taza al Concejo de Madrid en marzo de 2020, ha pedido a la Audiencia Provincial que revoque la osadía del enjuiciador instructor de realizar una prueba pericial sobre la "idoneidad" de las mascarillas.
El Concejo de Madrid pagó 6,6 millones de dólares (6,4 millones de euros) por un millón de mascarillas KN95 adquiridas en la período más dura de la pandemia del coronavirus, cuando todas las Administraciones públicas peleaban por conseguir material taza para hacer frente a la Covid-19.
Luceño y su socio, Luis Medina "ocultaron" al consistorio —sostiene la Fiscalía— que el 60% de precio pagado por los cubrebocas se lo iban a sufrir ellos. La comisión de Luceño por las mascarillas ascendió a tres millones de dólares y la de Medina, a un millón.
La Fiscalía, que atribuye a Luceño y Medina un supuesto delito de estafa agravada, entre otros, sostiene que fueron esas comisiones lo que encareció un producto que el mercader —la empresa asiática Leno— "habría estado dispuesto a traicionar a un precio inferior, el 40% de lo que el Concejo pagó".
El precio
Pero la dificultad jurídica de construir una memoria incriminatoria exclusivamente sobre la pulvínulo del precio del producto en las circunstancias que se vivieron durante la primera período de la pandemia ha hecho cimbrearse las diligencias cerca de la calidad de las mascarillas.
En esas fechas no existía un mercado que pudiera ofrecer información de precios de los productos sanitarios correcto al caos provocado por la crisis de la Covid-19 y existía una demanda mundial muy por encima de la capacidad de producción.
En esos mismos días, y igualmente en Madrid, el Gobierno regional llegó a enriquecer 6,5 euros por mascarilla (en un entendimiento firmado el 30 de marzo de 2020 con Palex Medical), signo superior a lo que le costaron al Concejo las mascarillas de Leno (6,4 euros).
Una de las últimas diligencias practicadas ha sido la testimonio del patrón de Prevención de Riesgos Laborales de Madrid Vitalidad, Mario Tabasco. Manifestó que tiró de las gomas de una mascarilla y se rasgó, aunque igualmente indicó que no hubo quejas de ningún funcionario y él no se opuso a que se utilizasen.
El instructor ha juicioso encargar a la certificadora Aenor que "tras el observación de las muestras de mascarillas que obran en la causa, crónica sobre el jerarquía de idoneidad de dichas mascarillas en relación con la legislatura vivo en el año 2020".
El defensor de Luceño, Javier Sánchez-Orilla, del pupitre Oliva-Ayala, se ha opuesto a esa diligencia y ha llevado el asunto a la Audiencia de Madrid tras ver rechazado su medio de reforma por el instructor.
"La diligencia es inútil e innecesaria", sostiene. Inútil, "porque en ningún caso va a contribuir a esclarecer los hechos". E innecesaria, porque "ya existe en la causa un crónica realizado por la Policía Municipal de Madrid que da precisa respuesta a lo que ahora se solicita de Aenor".
"Sobre todo", añade, "es un hecho evidente la simplicidad de los hechos: las mascarillas fueron utilizadas y, a tiempo efectivo, fueron consideradas 'las mejores', de muy buena calidad".
Así lo ha mantenido reiteradamente la funcionaria que negoció la compraventa, Elena Collado, coordinadora genérico de Presupuestos del Concejo de Madrid. La propia Fiscalía Anticorrupción afirma en su querella que las mascarillas eran "de buena calidad".
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La defensa de Luceño rescata el refrendo de Mario Tabasco para aclarar que "nunca afirmó que las mascarillas no tuviesen la calidad requerida, ya que él no hacía un observación de calidad, sino reglamentario, y que al estar la documentación de las mascarillas en chino no podía leerlo para comprobar su adecuación reglamentaria".
El interrogatorio de Tabasco fue así:
Árbitro: ¿En su crónica dice que esas mascarillas deben ser desechadas completamente o no?
Tabasco: No, no, yo no digo eso.
Árbitro: ¿Y por qué no lo dijo si tan mal estaban?
Tabasco: No, porque yo no lo sabía. Yo decía de los papeles chino: 'Yo no digo nulo, si cumple con el KN95, vale'.
"La prueba documental ya obrante en la causa establece con claridad la idoneidad de las mascarillas en relación con la legislatura vivo en el año 2020. Obra [en ese sentido] el crónica de la Policía Municipal de Madrid", subraya la defensa, que reprocha el encargo de un nuevo crónica "por el hecho de que las conclusiones del ya obrante no casen con las pretensiones acusatorias. Está tratando de ponerse en duda, un tipo fáctico ya acreditado".
Cautiverio de custodia
El medio de apelación cuestiona, adicionalmente, la fiabilidad que pueda tener el test encargado por el instructor, correcto a la yerro de garantías sobre la esclavitud de custodia de las mascarillas sobre las que se va a realizar.
"Según parece", dice, "obrarían en la causa dos muestras". La primera fue la mascarilla que Collado entregó al fiscal durante su testimonio en Anticorrupción el 16 de marzo de 2021. Pero la funcionaria advirtió de que estaba "tuneada". "Es asegurar", señala la defensa, "que se comercio de una supuesta muestra distinta de las remitidas [por Leno], por sobrevenir sido ya manipulada".
"Decimos 'supuesta' muestra por cuanto tal mascarilla carecía de cualquier tipo de trazabilidad o de esclavitud de custodia de ser en realidad una de las mascarillas de Leno. Es claro que una mascarilla 'tuneada' no puede servir como pulvínulo para hacer un crónica comprobado, y menos aún si no existe seguridad sobre si tal mascarilla es una de las mascarillas de Leno. No miles, millones, de mascarillas hubo y ha habido durante la pandemia y postpandemia".
Esta mascarilla está tuneada
"Sin una acreditada trazabilidad, documentada, manifiesto, de la mascarilla que Collado dejó en Fiscalía, no es posible realizar el observación que se pretende", argumenta.
La segunda muestra procede de un 'fichero con material taza' remitido por el Concejo de Madrid al fiscal. "Sucede lo mismo: este fichero carece absolutamente de esclavitud de custodia, lo que invalida dichas muestras para la realización de crónica alguno", considera la defensa.
Muestras insuficientes
El medio defiende, asimismo, la "partida de cientificidad de la 'pericia' que se pretende".
Explica que "para realizar un crónica con pretensiones de cientificidad sobre el giro de un millón de mascarillas que ostente un reducido de garantías, debería necesariamente realizarse un muestreo de dicho giro, es asegurar, realizar una selección de mascarillas de las múltiples cajas enviadas".
Así se hace en las periciales de toxicología, para las que se toman muestras en diversas zonas del producto incautado. "Se entiende que, si nada más se toma una muestra de un empleo, ello no es coherente con afirmar que se ha analizado el conjunto de la sustancia incautada. No se analiza la pureza o características de una tonelada de sustancia incautada tomando unos pocos gramos de uno de los paquetes, el que se tenga más a mano, y por lo demás la esclavitud de custodia debe ser exquisita: propia de un proceso penal".
"Lo mismo ocurre, o debería ocurrir, en nuestro caso", concluye. "Unas pocas mascarillas, de un pedido de un millón, nunca podrán constituir un muestreo suficiente para que el resultado del observación sea extrapolable al millón completo de mascarillas".