El contaminante del marisco que aumenta el riesgo de cáncer pero que consumimos a diario

Mejillones y ostras serían los productos más afectados, seguidos del caracol marino, berberechos, navajas y coquina.

Investigadores del peña TecnAtox de la Universitat Rovira i Virgili (URV) de Tarragona han determinado en un estudio que el consumo medio anual de microplásticos a través de moluscos por parte de la población común adulta es de unos 8.100, ha informado en un comunicado.

El equipo investigador ha determinado la concentración, morfología y composición de microplásticos en especies de moluscos consumidos de la costa catalana. Han analizado más de 2.300 moluscos individuales y se han extraído 1.460 microplásticos de mejillones, ostras, caracol marino, berberechos, navajas y coquina que habían recogido productores en la costa catalana.

Las ostras y los mejillones han mostrado la longevo concentración de microplásticos por muestra, con niveles de 23 y 19 microplásticos por individuo. Las coquinas, caracoles marinos, navajas y berberechos analizados han presentado unos niveles de 0,5, 5, 10 y 10 microplásticos por muestra de media, respectivamente. Los investigadores han aclarado que "todavía yerro estudiar más" sobre los bienes sobre la sanidad de los microplásticos pero han apto de que algunos estudios indican que pueden estar relacionados con enfermedades inflamatorias del mecanismo digestivo.

Una maleable de crédito a la semana

Según un estudio publicado en la revista Exposure and Health estaríamos consumiendo el equivalente a una "maleable de crédito" en forma de microplásticos cada semana. Unos cinco gramos de microplásticos pasarían de forma semanal por el tracto gastrointestinal de cada ser humano, una cantidad significativamente elevada. En estudios previos ya se habría sugerido que tanto micro como nanoplásticos son peligrosos para la sanidad cuando son ingeridos, aunque los bienes adversos a amplio plazo aún son poco conocidos.

En estudios experimentales se ha detectado que las MNP absorbidas a nivel gastrointestinal tienen potencial para cambiar la composición del microbioma intestinal. Estos cambios, a su vez, se habrían relacionado con un longevo aventura de sufrir enfermedades metabólicas como la obesidad, la diabetes o la enfermedad hepática crónica, según los investigadores.

Así mismo, por otra parte de los bienes objetivables sobre el microbioma intestinal, los investigadores asimismo habrían sugerido la existencia de mecanismos moleculares especiales que facilitarían la impregnación de MNP en el tejido intestinal.

De hecho, mediante observación específicos, se habría demostrado que en determinadas condiciones fisicoquímicas los MNP se están absorbiendo cada vez más por parte del tracto gastrointestinal, y esto a su vez provocaría un aumento de la activación de los mecanismos que intervienen en las reacciones inflamatorias e inmunitarias locales. Los nanoplásticos se habrían relacionado con los procesos bioquímicos esencia en el progreso del cáncer.

Recordemos que un nanoplástico se define comoaquella partícula de un tamaño inferior a los 0.001 milímetros, mientras que los microplásticos aún pueden ser visibles, siendo de un tamaño de 0.001 a 5 milímetros.

Tanto micro como nanoplásticos están ya en nuestra esclavitud alimentaria, entregado que son residuos de los envases de plástico usados de forma cotidiana. Encima, estas partículas asimismo entran en el sistema gastrointestinal humano mediante la esclavitud trófica, pues consumimos animales que a su vez han absorbido plásticos.

Por su parte, junto a memorar asimismo que los microplásticos asimismo pueden encontrarse en la bebida: al copear entre 1.5 y 2 litros de agua diarios en botellas de plástico, se llegan a consumir aproximadamente de 90.000 partículas de plástico anuales según los últimos estudios. Si el agua procede del espita, la sigla se reduciría a las 40.000 partículas anuales, dependiendo de la ubicación geográfica.

Para rizar el rizo, los investigadores han demostrado una contaminación generalizada del agua mineral con xenohormonas, las cuales se eliminan por lavado de las botellas de tereftalato de polietileno o PET, como ya explicamos en un artículo previo en 'EL ESPAÑOL'. Estas sustancias tienen actividad estrogénica y pueden venir a tener un objeto cancerígeno en el ser humano.

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