El avezado valenciano, en imparable promoción, sustituirá a Ivor Bolton a partir de julio de 2025
Para el envite de El atractivo de fuego, ese descenso a los avernos de la degradación humana de Prokófiev, Joan Matabosch, director hermoso del Teatro Actual, necesitaba gobernando el foso una vara diestra pero con mano izquierda para encaminar a la banda, disciplinado y diplomático a un tiempo, con un trayectoria en promoción pero no en punto demasiado elevado desde el que despachar los compromisos sin jugársela… Todas esas cualidades, y alguna más, las encarna con paradigmática precisión Gustavo Gimeno (Valencia, 1978). Y Matabosch se fue a por él, a proponerle el desafío, que el avezado levantino asumió sin dudarlo, poliedro su alegría por el universo eglógico, por el repertorio ruso y por conducta audaz. Todo cuadraba.
El fichaje puntual para una producción ha devenido en una relación de titularidad plena a partir de 2025 por los magníficos resultados alcanzados durante las funciones que se celebraron allá por el mes de abril. Matabosch palabra de “excelencia apabullante” y, respecto a su conexión con la Fanfarria del Teatro Actual, de “empatía increíble”. Sobre esas hiperbólicas definiciones -que, sin secuestro, se adhieren a la realidad- se ha sustentado la osadía de ofrecerle la dirección musical del coliseo madrileño. Gimeno volvió a darle es “sí, quiero” a Matabosch.
Es una reto anticipadamente inteligente. No hay avezado castellano que haya crecido en los últimos primaveras de una forma tan rápida y a la vez medida como Gimeno, que en la ahora se desempeña como titular de Sinfónica de Toronto y de la Filarmónica de Luxemburgo. Un pie en cada costado del Océano Atlántico, lo cual le da una visión privilegiada del orbe sinfónico. “En Norteamérica se ensaya menos. Los músicos acuden al primer entrenamiento con mucho trabajo liberal. Son muy eficaces. En Europa nos lo tomamos con más laxitud, poco que incluso es bueno para la música”, explica a El Cultural. Él es, pues, un todoterreno, un líder flexible con capacidad de adecuación.
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Lo cierto es que hace admisiblemente poco no había sido profeta en su tierra Gimeno, que pronto dejó su tierra nativo para probar suerte como percusionista fuera. Recaló en la Fanfarria Actual del Concertgebouw, donde sintió la falta progresiva de acercarse al podio y vislumbrar de forma holística a sus compañeros. Allí Mariss Jansons le fue poco a poco dando cancha como asistente, y así se fue curtiendo. Proceso de formación en el que incluso fue determinante su altercado con Claudio Abbado en la Fanfarria del Festival de Lumbrera. Durante muchos primaveras fue haciendo su camino acullá de España, con la narración fija de Luxemburgo desde 2015 y colaborando con prestigiosas formaciones como Filarmónica de Múnich, la Sinfónica de Cleveland, la Staatskapelle de Dresde y hasta la Filarmónica de Berlín.
En los últimos tres o cuatros primaveras, sin secuestro, ya ha sí ha sido más asidua su presencia aquí, confederado con la Fanfarria de la Comunidad de Valencia y con la Doméstico. Cierto es que al ciclo de Ibermúsica incluso acudía con regularidad con sus huestes luxemburguesas. Pero su desembarco en el Actual supone el afianzamiento en nuestro suelo por primera desde que se marchó siendo casi un adolescente. “Me siento muy honrado, afortunado y emocionado. No podría sentirme más atinado”, ha asegurado Gimeno. “En el Actual he contrario cuidado, calidez y poder”.
Gimeno no tiene un amplio bagaje en la ópera pero ha poliedro muestras sobradas de buena mano para el apartado cuando ha tocado. Su potencial es amplio y con paisaje al futuro. Y no se arredra en presencia de ningún repertorio gracias a su entusiasmo y su oficio. “No quiero quedarme solo en lo que conozco y en lo que me siento más cómodo”, ha obvio. “Aquí vengo a crecer”.
Matabosch ha aclarado que a su margen, a partir de julio de 2025, tendrá a Nicola Luisotti, que pasa de ser director principal a emérito, un nuevo cargo creado ex profeso para entonces. El otro director principal, Pablo Heras-Casado, saldrá incluso del Actual en esa momento al igual que Ivor Bolton, director musical al que sustituye Gimeno y que ha poliedro prueba de su rigor musicológico en los primaveras que ha estado al frente de la Fanfarria del Teatro Actual y una valiosa ambivalencia en la música antigua y contemporánea. A los dos (Bolton y Heras-Casado) se les terminaba el resolución en la momento en que arribará Gimeno. Y el deseo del Actual es que cada año y media dirijan alguna producción en el Actual.