La divina Maria Callas se desnuda en sus cartas

El obra 'Cartas y memorias' revela la autenticidad del carácter de la atormentada diva, adicionalmente de los achaques y enfermedades que la acompañaron toda su vida

“Cantar, para mí, no es un acto de orgullo, es solo un intento de surgir hasta esos cielos donde todo es avenencia”. Son palabras de Maria Callas que explican la razón de su existencia. La suya, pese a los éxitos, no fue una vida comprensible.

Muchos de los complicaciones de su ajetreada vida son puestos al descubierto en este trabajo de un apasionado Tom Volf, autor de una excelente y innovador película sobre la cantante. Una gran tarea la de este cronista, que ha husmeado por todas partes en averiguación de documentación, preciosa en algunos casos, para poner sobre el tapete aspectos, a veces poco conocidos, de la vida de la gran soprano, cuya imagen se nos va ofreciendo con todas sus pasiones, creencias, vivencias sinceras y reconocimientos.

Encontramos cartas de ella a una multitud de destinatarios, su marido Battista Meneghini en primer división, a quien dirige palabras de un simpatía encendido y de una entrega total (y que sabemos que no merecía). Seguimos paso a paso la peripecia animoso de la cómico, aprendemos a entenderla e incluso a amarla. Y comprobamos, leyendo sus palabras, especialmente incluso a su profesora y mentora, la española Elvira de Hidalgo, la autenticidad de su carácter. Y nos enteramos de los continuos achaques, enfermedades, dolores y padeceres físicos que la acompañaron durante su vida.

Maria Callas. Cartas y memorias

Estampación a cargo de Tom Volf. Traducción de Emiliano D’Incecco y Jordi Sánchez i Sanjuán. Akal. 2022

527 páginas. 25 €

El rollizo de la información viene legado por las misivas (en italiano, francés, inglés o difícil) de la propia Callas, que escribe con una sinceridad que desarma. Podemos seguir paso a paso su accidentada existencia. Comprendemos casi siempre sus argumentos en presencia de los numerosos escándalos que la rodearon, como el tan conocido de su dejadez de una representación de Norma en Roma.

Razona sus decisiones y pone a caldo a unos y a otros, entre ellos al director del Met Rudolf Bing. Y incluso a varios de sus colegas. Aunque no disimule su idoloatría por otros.

Encontramos dos textos autobiográficos: uno, que abre el obra y que se detiene en 1956, y otro, que prácticamente lo cierra, en el que explica sus relaciones con Onassis y en el que argumenta sobre su arte de canto. Por cierto que solamente aparece una carta dirigida al armador, fechada el 30 de enero de 1968. Poca cosa sabiendo lo que hubo entre ellos.

Mucha de la exhaustiva documentación recogida no ofrece particular interés, pero ayuda a situarse. Estamos en presencia de un caudaloso texto en torno a una figura del canto que, tras la recital, se nos antoja más viva y cercana. El texto nos va poniendo al corriente asimismo, año a año, de todas las actuaciones de la cantante a lo derrochador de su carrera. Y hay un espléndido estudio técnico final sobre el arte y la voz de doña María firmado por Teodoro Celli. Para amantes de Callas y amantes de la ópera.

Publicar un comentario

Artículo Anterior Artículo Siguiente