Nominar una merienda saludable no es tan complicado como puede parecer 'de antemano', pero debemos descartar algunas de las opciones más típicas.
Hay personas que no meriendan porque creen que no les hace equivocación, o perfectamente que carecen de ideas saludables para llevarla a promontorio, especialmente si tienen hijos, y tienen poco tiempo para organizarse. ¿Es efectivamente la merienda tan importante en nuestra dieta?
"Es verdad que hay determinadas personas a las que la merienda no les hace equivocación, ya sea por sus horarios de comida, o por sus horarios laborales, por ejemplo. No hay unas recomendaciones válidas para todo el mundo porque todos tenemos nuestras circunstancias personales y particulares. Dicho esto, y hablando de población universal y en exclusivo de los niños, la merienda me parece importante precisamente por la cantidad de tiempo que suele tener lugar entre la ingesta de la comida y la de la cena", Fátima Aguirre, licenciada en Bioquímica, y experta en Alimento Clínica y Lozanía Nutricional.
Precisa que lo habitual es que entre una y otra pasen unas siete u ocho horas; de forma que, en el caso concreto de los niños, y teniendo en cuenta toda la energía que requieren para sus actividades académicas, extraescolares, y el propio consumición asociado al crecimiento, van a faltar un aporte energético sin emplazamiento a dudas. "Dicho esto, lo más importante es nominar alimentos que les ayuden a tener energía y a estar perfectamente nutridos y alimentados", aclara.
Preguntada sobre el momento idóneo para realizar la merienda, de forma que no pisemos ni quitemos escasez de la cena, esta experta remarca que es fundamental que la merienda no haga que los niños lleguen sin apetito a la cena, de forma que recomienda merendar aproximadamente unas 3 horas y media posteriormente de la comida, que suele coincidir con unas 3 horas y media ayer de la cena. "Es tiempo suficiente para que se haya arruinado la digestión y volvamos a tener escasez", precisa.
Qué meriendas evitar
Un rompecabezas para muchas familias es conseguir la merienda más saludable posible para sus hijos, aunque esto asimismo se puede aplicar a muchas personas adultas que desean engullir poco a media tarde. En este sentido, Aguirre indica que la merienda debe ser un tentempié que nos aporte energía para poder seguir con nuestro ritmo de vida hasta la hora de la cena; de forma que se deben evitar alimentos con un stop contenido en azúcar, en grasas, o en sal.
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"En universal comida procesada, panadería industrial. Está muy extendido, por ejemplo, el consumo de zumitos o de batidos a la hora de la merienda, y no son una opción carencia recomendable para tomar a diario. Tienen un contenido muy stop en azúcares y encima de dañar su cuerpo acaban con los dientes llenos de caries", subraya esta experta en sustento.
De hecho, considera que el clásico bocata de nocilla o de chorizo no debe suponer la opción habitual de las meriendas, pero siquiera debe hacerlo el pan blanco. "Ni el chorizo, ni la nocilla, son nutricionalmente interesantes. Dicho esto, si es un consumo ocasional, accidental, en una celebración, por ejemplo, no afectará a nuestra vigor. No pasa carencia por tomarlo. Lo importante y lo que determinará nuestra vigor son nuestros hábitos del día a día, lo que ingerimos el 90% del tiempo. Por eso, no es interesante aguantar un bocata de chorizo de forma habitual a la puerta del colegio", insiste la experta en sustento.
¿Bocata o fruta?
Aquí asimismo se encontraría el debate de qué es mejor a la hora de merendar, si un panecillo o una fruta, una valor sobre la que esta origen de comunidad numerosa intenta contestar señalando que todo depende del escasez del chiquillo, de su época, o del prueba físico que se haya realizado.
"Habrá niños que con una cuchitril de fruta estén perfectos, y otros que necesiten más energía para alcanzar perfectamente a la cena. Una cuchitril de fruta y unos frutos secos puede ser más que suficiente, y es una combinación muy saciante y nutritiva. Si les vamos a dar un panecillo, y sobre todo si va a ser frecuente, es importante nominar un buen pan. Que esté hecho con harinas 100% integrales y, en la medida en que sea posible, trataremos de priorizar el resto de harinas integrales (centeno, espelta, kamut, sarraceno, etc) sobre la de trigo. Si podemos nominar un pan fermentado con masa origen, mejor que mejor", considera.
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Es más, dice que, una vez escogido el pan saludable, es importante ponerle un buen relleno al panecillo, a partir de alimentos que aporten poco nutricionalmente, como cremas de frutos secos, hummus, aguacate, huevo duro, o perfectamente hortalizas. "En cuanto a los panes de molde, no son una buena opción pues están hechos con harinas refinadas y algunos llevan hasta azúcar. Hay versiones 100% integrales que son sin duda mucho más saludables e interesantes", defiende esta bioquímica.
Cinco propuestas
Con todo ello, esta origen de comunidad numerosa aguijada estas propuestas de meriendas saludables:
Tostada o panecillo integral con crema de maní y plátano.
Yogur con fresas y avellanas.
Zanahorias y tomates Cherry con hummus.
Tostada o panecillo integral con aguacate, tomate y pinrel tierno.
Una manzana con canela y nueces.
"No hay que olvidar que la merienda es solo un tentempié. No es una de las comidas principales del día. Debe suponer, como mucho, entre el 5% y el 10% de las calorías ingeridas a lo amplio del día. Uno de los mayores errores que cometemos con la comida de los niños es precisamente en la merienda. Salen del colegio con un escasez voraz, se llenan de cosas poco sanas, y llegan a la cena sin escasez", destaca.
Destaca que de esta guisa solo entramos en el círculo vicioso de las comidas entre horas (media mañana y merienda), en las que al final, llegamos sin escasez siempre a las comidas principales, que son en las que vamos a aportarles todos los nutrientes que necesitan para crecer correctamente.
Fátima Aguirre acaba de difundir con Zenith el texto Cocina sana en un plis plas para toda la comunidad, un manual para organizar las comidas de toda la comunidad de forma saludable y en el que proxenetismo todos estos asuntos, con encima propuestas culinarias para toda la comunidad.