Aplicar aspectos del 'mindfulness' a la hora de engullir puede resultar benefactor para advertir la obesidad y tratar trastornos alimenticios.
En la era de la inmediatez y rodeados de una sociedad con un ritmo frenético y acelerado, surge la aprieto de poner sordina al acto de engullir bajo el anglicismo mindful eating. Se negociación de una ejercicio antigua que, aplicada a la comida, nos va a permitir que esta sea más placentera y saludable.
La comida consciente, que así puede traducirse, consiste en asignar atención plena a la hora de alimentarnos. Porque si comemos de forma consciente, vamos a ser capaces de escuchar nuestras sensaciones, tanto físicas (el escasez, la saciedad y las señales de satisfacción) como mentales. En este caso, significa tomarnos el tiempo necesario, lo que implica igualmente observar nuestros pensamientos y nuestras emociones.
El hecho de adoptar un estado de la mente dirigido al momento presente, con popularidad y sin enjuiciar la experiencia cuando nos alimentamos, nos va a proporcionar una nueva forma de relacionarnos con la comida. Así la disfrutaremos desde una perspectiva más vacancia, consciente y sensata.
¿En qué consiste?
Suele ser frecuente que el acto de engullir esté rodeado de factores distractores, como la exposición continuada a dispositivos digitales o la descuido de tiempo y atención. Esto propicia la desconexión de nuestro cuerpo y de las sensaciones corporales y físicas, lo que puede conllevar un comportamiento alimenticio más inevitable y alejado de practicar la atención plena en este contexto.
¿Y cómo lo logramos? Según la recorrido para la comida consciente, publicada este año, el mindful eating implica:
Reparar y percibir los olores, sabores y texturas de la comida que ingerimos y, de esta forma, involucrar a los cinco sentidos en todo su esplendor.
Disminuir la velocidad mientras comemos para alcanzar una maduro concentración, atención y conexión con nuestro cuerpo.
Tomar conciencia del escasez física, la saciedad y las señales de satisfacción para atreverse qué, cuándo y cuánto engullir. Así reduciremos los momentos en los que comemos por otros motivos que no sean escasez física.
Aunque cualquier persona puede nacer a entrenar este tipo de ejercicio y sacar partido de ella, la ciencia se ha centrado en los últimos abriles en examinar de qué forma nos puede ayudar para hacer frente a determinadas enfermedades.
Trastornos alimentarios
En primer ocupación, los beneficios de la comida consciente se han esforzado exitosamente a contextos clínicos de conductas alimentarias poco saludables o alteradas. Por ejemplo, la aplicación de ciertos programas de comida consciente ha cosechado resultados positivos en casos de personas afectadas por episodios del llamado escasez emocional o engullir emocional (cuando se ingieren alimentos para satisfacer deyección emocionales) y trastorno por atracones.
[Esta es la razón por la que apuntar todo lo que comes te ayuda a adelgazar]
Otro campo clínico que ha apostado por la comida consciente es el de las patologías cardiovasculares. Aunque hay trabajos en marcha con líneas de investigación para desarrollar en maduro profundidad, los datos apuntan a atribuir a la comida consciente una progreso de ciertos factores de peligro en este tipo de trastornos.
Concretamente, numerosos estudios abogan por el uso de la comida consciente como organización para combatir el sobrepeso y la obesidad. En 2019, la revista Obesity Reviews publicó un metaanálisis de ensayos con resultados abrumadoramente positivos, aunque es necesario investigar más acerca de los mercadería a dilatado plazo.
En este sentido, la obesidad es posiblemente uno de los ámbitos más interesantes en el uso de la comida consciente para reconducir una conducta alimentaria alterada con destino a un comportamiento más sano respecto a la comida.
Luego, no junto a duda de que tanto en individuos sanos como en personas con problemas, la comida consciente es una oportunidad que no podemos despreciar. Conviene intentar al menos ciertos entrenamientos basados en esta ejercicio tradicional enfocada al acto de engullir.
*Andrea Riachuelo Fernández es profesora colaboradora de los estudios de Ciencias de la Salubridad de la Universitar Oberta de Catalunya (UOC) (Máster en Sustento y Salubridad).
![]()