La inflación subyacente (sin alimentos no elaborados ni productos energéticos) escalera al 5,5%, su nivel más elevado desde agosto de 1993.
La inflación siguió desbocada en junio. El Instituto Franquista de Estadística (INE) ha confirmado que el Índice de Precios de Consumo (IPC) se anotó una subida del 10,2% por los alimentos, la vivienda y los transportes, un nota nunca conocido desde 1985.
De este modo, los precios encadenan dos meses consecutivos de ascensos en su tasa interanual a posteriori de que en abril se moderara. Sin retención, en mayo volvió a subir hasta el 8,7% y en junio ha superado los temidos dos dígitos: 10,2%.
Según el INE, la subida del IPC interanual hasta el 10,2% en junio se debe, principalmente, a las subidas de los precios de los carburantes, de los combustibles para calefacción, de la electricidad, de la restauración y los hoteles, y de los alimentos.
Destaca que los alimentos y bebidas no alcohólicas, sitúan su tasa en el 12,9%, casi dos puntos superior a la del mes pasado, y la más ingreso en toda la historia de nuestro país desde que se recogen estos datos, en enero de 1994. Adentro de este camarilla, resalta el incremento de los precios de las frutas, longevo que el del año precedente, de las legumbres y hortalizas, que descendieron en junio del año pasado, y de la carne, el pan y cereales y la caucho, pinrel y huevos, mayores este mes que en 2021.
Encima, el camarilla de transporte sitúa su variación anual del 19,2%, más de cuatro puntos por encima de la registrada en mayo, se debe a la subida de los precios de los carburantes y lubricantes, longevo este mes que el año precedente.
Asimismo, la tasa interanual del camarilla de vivienda se elevó 1,5 puntos en junio, hasta el 19%, por el longevo coste de la electricidad y de los combustibles para calefacción.
En cuanto a los productos que más subieron en junio respecto al año precedente destacan los combustibles líquidos (104,1%) seguido de otros aceites (87,5%) y los hoteles y alojamientos que se incrementa un 45%.
Prácticamente todos los productos energéticos subieron el pasado mes. Gasóleo (42,7%); Gasolina (34,4%); Butano (33,4%) y electricidad 33,4%.
Especialmente preocupante es el caso de las pastas, que se incrementan un 28,8% y el de la harina que sube un 28,1%.
Si se analiza la transformación de la inflación subyacente, que no incluye los precios de alimentos no elaborados ni productos energéticos, escalera al 5,5%, su nivel más elevado desde agosto de 1993. Es sostener, la subida de precios se va trasladando a toda la esclavitud de productos porque se han roto ya todos los diques de contención que había hasta ahora.
Por su parte, el Índice de Precios de Consumo Armonizado (IPCA) situó su tasa interanual en el 10%, lo que supone 1,5 puntos más que en mayo, mientras que el indicador superior del IPCA aumentó un 1,9% en tasa mensual.
Medidas del Gobierno
Estos datos demuestran que el tablado inflacionista y la crisis energética que sufre España son dos de los principales problemas del Gobierno. De hecho, la intervención de este martes de Pedro Sánchez en el Debate del Estado de la Nación se basó en anunciar nuevas medidas para batallar con dichos problemas.
Entre las nuevas medidas en el campo crematístico se encuentran el corte fiscal a las empresas energéticas y a la banca. Igualmente presentó una banda complementaria de 100 euros mensuales para todos los estudiantes mayores de 16 primaveras que ya tengan banda.
Encima, la gratuidad de los abonos de Renfe de cercanías, rodalíes y media distancia, del 1 de septiembre al 31 de diciembre. Así como el desbloqueo de la 'Operación Campamento' con el fin de construir 12.000 viviendas, de las que la centro serán vivienda pública.
En esta trayecto, el presidente del Gobierno todavía anunció medidas para fomentar el autoconsumo en edificios públicos, con un plan de 200 millones de euros. Encima, insistió en que el Gobierno cumplirá su compromiso de que el salario insignificante interprofesional (SMI) llegará al 60% del salario medio gachupin en 2023.