Nick Kyrgios, el chico malo del tenis que desespera a todos: broncas, raquetazos y hasta sillas por el aire

Un escupitajo a un devoto, ingerir sushi en rueda de prensa y plantarse con Tsitsipas han sido las últimas polémicas del australiano en Wimbledon.

Departir de Nick Kyrgios es charlar de uno de los tenistas más polémicos y con más calidad del coetáneo circuito ATP. Con tan solo 19 abriles ya estab en el top 50 y, aunque ha llegado hasta el decimotercer puesto, a sus 27 abriles se encuentra en el número 40.

Un motivo en el ranking que, viendo su prometedor inicio de carrera, igual sabe a poco. Pero es que durante estos abriles han sido muchos los que han lamentado el desperdicio de talento de Kyrgios, más centrado en los altercados internamente y fuera de la pista que de concentrarse en retozar y ingresar.

En lo que va de Wimbledon (solo tres partidos) ya ha protagonizado dos de los altercados más sonados del torneo. En su partido contra Paul Jubbs admitió que escupió a un devoto al finalizar el partido porque le insultó durante el lucha: "Ha sido una desatiendo de respeto. Determinado me insultó, me dijo que era una mierda, desde el manifiesto. ¿Es eso habitual? No. No entiendo porque ocurre todo el tiempo", dijo Kyrgios tras el partido.

Nick Kyrgios pierde los nervios en Indian Wells


Nick Kyrgios pierde los alteración en Indian Wells
EFE

"Amo Wimbledon. No tiene ausencia que ver con el torneo. Es simplemente una reproducción de multitud que se cree que por estar en redes sociales tienen derecho a asegurar lo que quieran y lo siguen haciendo en la vida existente. Porque hay una valla y físicamente no puedo hacer ausencia, ni asegurar ausencia, porque me metería en problemas". Por si fuera poco, apareció en la rueda de prensa con un plato de sushi al que le iba echando salsa según los periodistas le iban haciendo preguntas.

Pero las aventuras del australiano en la hierba londinense no han perfecto ahí. En el duelo de este sábado frente a Tsitsipas, el helénico dio un raquetazo que envió una hipérbole a la tribuna a gran velocidad tras errar un punto. Kyrgios acababa de conseguir el segundo set y el helénico no lo aceptó de la mejor forma, hasta el punto de que el australiano pidió la presencia del supervisor y que Tsitsipas fuese descalificado por su influencia.

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A partir de ahí, los dos intercambiaron gestos poco cariñosos. El helénico intentó caer en un par de ocasiones al australiano cuando tuvo la posibilidad de rematar al borde de la red y este respondía con irónicas sonrisas cada vez que firmaba algún punto comprometido.

Hasta el momento esa ha sido la tributo de Kyrgios en el Grand Slam sajón, en el que sigue delante y en el que por otra parte se perfila en el horizonte como el hipotético rival más duro para Nadal antiguamente de impresionar a la final.

La amenaza de Nadal

El balear va por el banda 'amable' del cuaro luego de que Cilic y Berrettini, dos de sus principales amenazas, se hayan caído del torneo por contagiarse de covid. Así, Kyrgios parece de los pocos que pueden plantar cara a Nadal, que está yendo de menos a más en el torneo.

Pero los precedentes de Kyrgios en los 'grandes' siquiera son muy prometedores, ya quen nunca ha pasado de cuartos de final en el cuadro individual. Precisamente impresionar a esa ronda fue su mejor décimo en Wimbledon, dodne lo consiguió en el año 2014.

Nick Kyrgios, durante el Open de Australia 2022


Nick Kyrgios, durante el Open de Australia 2022
AAPIMAGE / DPA

Durante todo este tiempo, Kyrgios ha protagonizado algunos de los momentos más tensos, hilarantes y polémicos de los últimso abriles en el tenis, por lo que a nadie sorprende los incidentes que ha acumulado hasta ahora en Wimbledon.

Desde chavea apuntaba maneras, y en el masters 1000 de Montreal en 2015 le dijo a Wawrinka durante un partido que Kokkinakis se había acostado con su novia. "Tu novia se ha acostado con Kokkinakis, lo siento colega", le espetó.

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En alguna ocasión directamente se ha dejado ingresar, mostrando una talante totalmente pasiva frente a el partido y enfureciendo a los aficionados, como en Shanghai 2016.Zverev le ganó luego de que Kyrgios se encarara con el manifiesto y para remtar cargó contra los periodistas por su talante cerca de él. La ATP le sancionó con 25.000 dólares, pero parece que a Kyrgios no le importó demasiado.

Siquiera le importó mucho que durante un refrigerio en un partido en Queen's simulara que se masturbaba con una botella. Un semblante que dio, otra vez, la revés al mundo y dejó boquiabiertos a todos los presentes en el partido que le enfrentaba a Marin Cilic. Nueva legitimación, esta vez 15.000 euros.

Raquetas destrozadas a menudo

El australiano, de ascendencia griega y malaya, todavía dio un espectáculo importante en el Masters 1000 de Roma en 2019 frente a un jovencísimo Casper Ruud. En este caso fue su mal perder lo que le llevó, luego de que Ruud le rompiera el sque, a dar patadas a las botellas, romper su pala (un clásico de Kyrgios) y tirar una apero en medio de la pista. Resolución del torneo: descalificado.

Pero tampcoo hay que remontarse tan detrás en el tiempo. Este mismo año en Indian Wells y precisamente contra Rafa Nadal, Kyrgios volvió a perde los papeles. Estuvo a punto de caer a un recogepelotas, volvió a romper la pala y gritó en numerosas ocasiones cosas poco decorosas por las que fue sancionado. Otros 25.000 euros.

Nick Kyrgios, en Wimbledon


Nick Kyrgios, en Wimbledon
John Walton / PA Wire / Dpa

No era la primera vez que en un partido entre los dos tenistas sucedían este tipo de situaciones dantescas. En 2019 Kyrgios ya había conseguido encender a Nadal en el torneo de Acapulco, Kyrgios levantó tres bolas de partido para finalizar imponiéndose tras una partido resonante. La cuestión de la polémica fue un tirada de cuchara (otra semblante marca de la casa del australiano) que no gustó ausencia al gachupin, que le recriminó luego en rueda de prensa que no tenía "respeto al manifiesto, al rival y cerca de sí mismo".

Pero, como estamos viendo este año, todavía aprovecha los más grandes torneos de tenis para hacerse notar. En el US Open de 2015 se quedó -o se hizo- el dormido en un partido frente a el escocés Andy Murray tras perder el primer set. Una situación surrealista de la que se justificó luego: "Sólo me echaba una siesta. Es bueno para la lozanía".

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En otra ocasión, luego de perder contra un tenista que estaba más de 300 puestos por debajo de él en el ranking ATP, desveló el motivo de su derrota: "Honestamente, he estado jugando más a Pokémon Go, que al tenis por último". Un devoto le reprochó su talante comparándola con la de Djokovic y Federer, a lo que respondió: "¿Quizá Federer o Nole tienen un Gyarados (un tipo de Pokemon) evolucionado a un nivel 2000? No lo creo".

Un enganchón de los muchos que ha tenido con aficionados, jueces de apero y rivales el 'pequeño malo' por excelencia del tenis coetáneo y que, si todo marcha según los pronósticos, se podría ver las caras de nuevo con Rafa Nadal en Wimbledon.

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