El mineral indispensable que 'blinda' tu corazón: reduce la hipertensión y alarga la vida

Su objeto protector contra la tensión arterial elevada y los accidentes cardiovasculares es anciano aún en mujeres que en hombres.

El consejo comestible primordial para proteger la lozanía cardiovascular, tanto en hombres como para mujeres, lleva décadas pidiendo acortar el consumo de sal en la dieta. No se refiere exclusivamente a la sal añadida en los alimentos al cocinar o servirse en mesa, sino además a la oculta en los alimentos procesados o ultraprocesados. Todo cuenta.

En los últimos 2-3 primaveras, sin secuestro, trabajos adicionales se han fijado en la importancia del consumo de otros iones sanguíneos, destacando el potasio. Ahora, un nuevo estudio publicado en la European Heart Journal, la revista de la Sociedad Europea de Cardiologia (ESC) ha vuelto a destacar la indigencia de consumir este mineral, sobre todo en el caso de las mujeres.

Plátanos, aguacates o salmón serían solo algunos ejemplos de alimentos ricos en potasio, cuyo consumo podría contrarrestar los bienes negativos de la sal, según los investigadores. Y es que, según explican, las dietas ricas en potasio se asociarían con una último tensión arterial.

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Como recuerda el profesor Liffert Vogt, de los Centros Médicos de la Universidad de Amsterdam (Países Bajos) y principal autor del nuevo trabajo, el consumo elevado de sal se asocia con una tensión arterial elevada en militar, un anciano peligro de infarto cardíaco y mayores posibilidades de sufrir un percance cerebrovascular.

Hasta ahora, los consejos de lozanía se habían focalizado en demarcar el consumo de sal, pero no en aumentar el consumo de potasio. Este mineral ayuda al organismo a excretar más sodio en la orina, siendo este uno de los componentes esenciales y mas perjudiciales para el corazón de la sal.

En su nuevo trabajo, Vogt y sus colegas analizaron datos de 24.963 personas (11.267 hombres y 13.696 mujeres) del estudio EPIC-Norfolk, reclutados entre 1993 y 1997 en Reino Unido y entre los 40 y 79 primaveras de tiempo. Todos los participantes completaron un cuestionario sobre hábitos de vida, se les midió la tensión arterial y entregaron muestras de orina. Se usaron datos sobre el sodio y potasio urinarios para estimar la ingesta dietética de uno y otro. Para el estudio, se dividió a los participantes en terciles según su ingesta de sodio o potasio (desaparecido/media/ingreso).

Tras ajustar tiempo, sexo y dieta, se asoció una último tensión arterial en mujeres a una anciano ingesta del mineral. Por cada gramo de potasio diario adicional, la tensión arterial sistólica se reducía en 2.4 mmHg. Sin secuestro, en hombres no hubo asociación entre potasio y tensión arterial.

El 55% de todos los participantes (13.596) precisaron de atención hospitalaria o falleció a causa de una enfermedad cardiovascular. Se tuvieron en cuenta otros aspectos como la tiempo, sexo, IMC, ingesta de sodio, uso de fármacos para acortar el colesterol, consumo de tabaco o vino, diabetes o referencias de infarto cardíaco o ictus previo.

Tras analizar la posible relación entre potasio y eventos cardiovasculares, se descubrió que aquellas personas que consumían más potasio tenían hasta un 13% menos de peligro cardiovascular frente a los que menos consumían. Y el objeto protector fue anciano en mujeres: una reducción de peligro de un 7% en ellos y de hasta un 11% en ellas. No hubo influencia respecto al consumo de sal respecto a la relación entre potasio y eventos cardiovasculares.

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Como conclusión, Vogt y sus colegas apuntan a que el potasio ayudaría a preservar la lozanía del corazón, y que las mujeres se beneficiarían más que los hombres en este aspecto. Adicionalmente, la relación entre beneficios del potasio y peligro cardiovascular era independiente del consumo de sal, poco que sugeriría que el potasio tiene otras formas de proteger el corazón más allá de potenciar la excreción de sodio.

Actualmente la Ordenamiento Mundial de la Lozanía recomienda consumir en torno a de 3.5 g de potasio diarios, pero menos de 2 g diarios de sodio (unos 5 gramos de sal de mesa). Entre los alimentos ricos en potasio destacan las frutas y verduras, frutos secos, legumbres, lácteos y pescado; por ejemplo un plátano de 115 g contiene 375 mg de potasio, 154 g de salmón contiene 780 mg, y una papa de 136 g contiene hasta 500 mg de potasio.

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