España sólo ha dispensado 5.800 de los 344.000 tratamientos de Paxlovid que costaron 253 millones

Entre el 30% y el 40% de las prescripciones no se validan ya que hay potenciales problemas por interacciones con otros medicamentos.

Casi cuatro meses a posteriori de su arribada a España, el uso de la píldora antiCovid Paxlovid sigue siendo residual. A pesar de venir avalada por unos resultados más que notables en los ensayos clínicos, protegiendo de la enfermedad profundo a 9 de cada 10 personas vulnerables, escasamente se ha utilizado el 1,7% de los 344.000 adquiridos por el Gobierno en el primer trimestre del año y que costaron 253 millones de euros.

A época de 18 de julio, en España se han dispensado 5.771 tratamientos de Paxlovid. Fuentes sanitarias autonómicas han explicado a EL ESPAÑOL que el número de recetas es superior, pero hay entre un 30% y un 40% de ellas que no se valida por parte de los servicios de laboratorio correcto a posibles interacciones con el resto de terapéutica del paciente.

Desde el 28 de marzo (época en que se inició la nueva organización de vigilancia y que coincide con la arribada de los primeros envases del medicamento) se han contagiado 739.095 individuos mayores de 60 abriles, calificados como vulnerables a la infección por SARS-CoV-2; han sido hospitalizados 51.343, ingresados en UCI 1.876 y fallecidos 4.645.

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El uso de la píldora –desarrollada por Pfizer, compañía farmacéutica responsable de la vacuna contra la Covid más utilizada en España– no ha remontado ni con los más de 11.000 hospitalizados de la séptima ola.

A principios de junio, Carolina Darias anunció que se habían dispensado 1.218 envases. Esto dejaría unos 4.500 para la onda epidémica que comenzó poco a posteriori y que ha iniciado su descenso esta semana, pese a que todavía no se ha escaso el pico de muertes.

La comunidad que más tratamientos ha dispensado ha sido Madrid: 1.684 cajas de 2.307 prescritas a 18 de julio. Andalucía es la posterior, con 702. Cataluña ha despachado 634. Da la casualidad de que estas dos últimas comunidades (adyacente a Aragón, Navarra y Cantabria) facilitan la píldora en las farmacias de calle: el resto las da en el hospital.

Criterios de uso estrictos

Uno de los motivos por los que está infrautilizada es que los criterios de distribución establecidos por la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios son restrictivos. Paxlovid está indicado para adultos con enfermedad leve o moderada y peligro de progresar a profundo, pero solo se récipe en inmunosuprimidos, personas mayores de 65 abriles que no estén vacunadas (incluida la dosis de refuerzo) y que no hayan pasado la Covid en los últimos tres meses, y que por otra parte tengan un multiplicador de peligro (diabetes, enfermedad renal crónica, obesidad), así como las mayores de 80 abriles vacunadas hace más de seis meses y con al menos un multiplicador de peligro.

Este posterior categoría se añadió el pasado 30 de mayo pero, aún así, "siquiera es un categoría muy nutrido", comenta el médico de grupo José María Molero, portavoz de la Sociedad Española de Medicina Íntimo y Comunitaria. "Si tiene 75 o 79 abriles y alguna patología, no es susceptible de tratamiento".

De hecho, desde algunas comunidades, como Madrid, se ha pedido ampliar los criterios de uso e incluso las indicaciones, incluyendo a la población pediátrica (pequeño de 18 abriles) frágil.

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El médico explica que se pusieron unos criterios tan restrictivos porque en las primeras semanas había pocas cajas disponibles pero ve bastante, en la situación flagrante, ir ampliándolos poco a poco. "Los estudios publicados señalan que los vacunados de más de 65 abriles con cuatro o más enfermedades crónicas tienen peligro de enfermedad profundo y asesinato".

La cuestión es que no hay estudios sobre Paxlovid en población vacunada: los ensayos clínicos, que daban una poder del 89% frente a hospitalización, se realizaron en no vacunados. Sí que hubo personas que habían pasado la infección; de ellas se pueden extraer conclusiones sobre la efectividad del fármaco en un tablado auténtico como el de la séptima ola.

"Habría que tratar a 75 pacientes vacunados para defender a uno", comenta Molero, una emblema menos espectacular que el 1 de cada 10 entre no vacunados, pero "el resultados sigue siendo bueno". Por eso anima a las administraciones a ir planteando ampliaciones de pacientes a tratar. "Hay estudios epidemiológicos suficientes para plantearnos que a lo mejor sí tenemos que desmontar el rango de vida porque ya no tenemos problemas de suministro".

Similiar opinión comparte Lorenzo Armenteros, portavoz Covid de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Grupo. "Creo que, dada las ventajas que proporcionan, tendrían que flexibilizarse las condiciones de uso para hacerlo más extensivo. Deberían, no solo este sino todos los antivirales que salgan, ser más accesibles para administrarlos cuanto ayer".

Ahí está otro de los hándicaps para la prescripción del fármaco: la ventana de uso terapéutico es muy estrecha, debe principiar a tomarse interiormente de los cinco primeros días desde el inicio de los síntomas. Se prostitución de unas pastillas (nirmatrelvir y ritonavir) que se toman juntas cada 12 horas durante cinco días, y su meta es anciano cuanto ayer de comiencen a tomar.

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La prescripción del fármaco debe ser validad ayer de poder recogerlo, ya sea en el hospital o en la laboratorio, lo que puede retrasar el principio de su distribución. Con todo, en la anciano parte de sitios ya está adecuado en la récipe electrónica, lo que aligera los tiempos.

Con todo, Armenteros sigue mostrándose crítico: "Tenemos diagnósticos tardíos, cuando ya no es de utilidad el fármaco". La alternativa pasa, para él, por dotar de más medios a la atención primaria para el uso temprano de la píldora.

Equivocación de formación en médicos

Desde las urgencias, el otro gran punto de dispensación de la píldora antiCovid, no ven tanta carestia de ampliar los criterios de uso de Paxlovid. "Creo que los criterios de utilización son correctos", opina Juan González del Castillo, coordinador del categoría de trabajo de infecciones en urgencias de la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias, Semes.

El médico reconoce que la aparición del antiviral no ha supuesto un impacto en las cifras como sí lo hizo la inoculación. En el posterior noticia epidemiológico del Instituto de Vigor Carlos III se puede comprobar cómo la tasa de hospitalización para los individuos entre 80 y 89 abriles se ha limitado tan solo dos décimas desde la sexta ola (11,9% frente al 12,1%), mientras que en mayores de 90 abriles han aumentado, de 15,2% al 17,4%. Sin secuestro, las de UCI se mantienen similares pero las de mortalidad se han limitado notablemente: del 3,1% al 1,1% en la franja de vida de los 80 abriles, y del 5,8% al 2,8% en la de los 90 y más.

Estas cifras no hay que tomarlas por definitivas, pues probablemente aumenten conforme el pico de contagios de la séptima ola se transforme en enfermedad profundo y defunciones, pero son indicativas de la Covid post-gripalización.

Los números pueden ser mejores con una utilización óptima de los antivirales, reconoce González del Castillo. "Hay mucha heterogeneidad en el uso: hace yerro que el médico prescriptor conozca las posibilidades de los nuevos medicamentos".

Ese es el otro gran hándicap para que Paxlovid y otros antivirales desplieguen su potencial. "Son tratamientos nuevos y es quehacer de las sociedades científicas y la Filial dar a conocer estos tratamientos", explica el médico de urgencias. "Encima, la población tiene que memorizar que hay medicamentos disponibles pero que hay una ventana terapéutica muy estrecha, de tan solo cinco días".

Aunque aboga por seguir potenciando la inoculación, ampliando la cuarta dosis a mayores de 60, como la organización más eficaz para contener la Covid, el doble no duda de la importancia de disponer y utilizar todo el astillero flagrante contra el SARS-CoV-2.

"Ya han pasado más de seis meses desde la inoculación [de refuerzo] en la población genérico, y se sabe que la poder disminuye con las variantes; siquiera estamos protegidos los que pasamos la infección entre diciembre y enero, por el escape inmunológico de los nuevos linajes". Todo ello crea este verano un "caldo de cultivo de primera" para la Covid y cualquier dato para combatirlo es básico.

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