El corredor del equipo Movistar ha explicado por qué ha sufrido tanto en los descensos en una carrera en la que está fuera del Top10 de la universal.
Enric Mas llegaba a Copenhague con la tarea subirse al podio del Tour de Francia por primera vez en su carrera. Un arcaico objetivo que lleva persiguiendo durante mucho tiempo, pero que no termina de conseguir. Este año iba más convencido que nunca ya que, como reconocía a EL ESPAÑOL antiguamente del inicio de la carrera, había mejorado su forma de entrenar y eso le había traído títulos que invitaban al optimismo.
Sin confiscación, todo ha ido mucho peor de lo esperado en las casi tres semanas que ya se han consumido de la ronda francesa. 18 etapas que han sacado la peor interpretación de un Enric Mas que si por poco se había caracterizado precisamente es por su regularidad y por ir siempre a más a medida que avanza la competición.
De siempre se ha dicho que una de las mayores virtudes que tiene el ciclista de Artà es que tiene una enorme capacidad de recuperación. Alberto Contador, quien fuera su mentor en el equipo de su fundación, aseguraba que las características que más les asemejaban a uno y otro, adicionalmente de su condición de escalador, era la facilidad para retornar antiguamente que los demás tras duros esfuerzos.
[Día de leyenda en el Tour: 4 ataques de Pogacar, el gesto de caballeros y la sentencia de Vingegaard]
Su ahora director y jerarca de rendimiento en Movistar, 'Patxi' Vila, no se ha cansado de repetir una y otra vez que el Enric Mas que llegaba a este Tour era mejor que el de primaveras anteriores, cuando había conseguido descollar en las últimas semanas de carrera firmando un botellín y un sexto puesto. Incluso mejor asimismo que el que había conseguido terminar en segunda posición de La Reverso en dos ocasiones.

Primoz Roglic, Enric Mas y Jack Haig en el podio de La Reverso 2021
El debate en torno a su figura se situaba en su carácter, una de sus mayores diferencias con su avezado de Pinto, campeón de 9 vueltas grandes y de la triple corona. La gran mayoría de la tendencia le acusa de ser un corredor demasiado conservador, de no atacar y de no dar el espectáculo que se le demanda. Con el propósito de intentar mejorar esa forma llegó a este Tour, pero sin volverse chiflado. Sin confiscación, lo más dramático de todo es que no ha sido ese el problema.
[La dureza de la tercera semana del Tour: la agonía de Fabio Jakobsen para salvar el fuera de control]
El fracaso vivido por Enric y por Movistar ha estado única y exclusivamente en su rendimiento. De soñar con el Top3 del Tour a perder el Top10 posteriormente de varios desfallecimientos como el sufrido en la etapa del Col du Granon. En la de este jueves con final en Hautacam, la última batalla de los Pirineos, ha padecido el postrero de sus calvarios. Ha cedido más de siete minutos en meta con Jonas Vingegaard. Siempre rodando a pequeño nivel que corredores como Geraint Thomas, Nairo Quintana, David Gaudu, Louis Meintjes, Vlasov o Adam Yates.
Otro día para olvidar
Comenzó el día con un carácter combativo, metiéndose en la fuga y soñando con la conquista de etapa. Y lo terminó descolgado en los descensos y desinflado en las subidas, sufriendo por las esquinas mientras compañeros como Carlos Verona mostraban una mejor interpretación. Otro día para olvidar en un Tour que, como él mismo ha afirmado, será para formarse y mucho.
[El calvario de Marc Soler y otro problema para Pogacar en el Tour: fuera de control por enfermedad]
Sin confiscación, más allá de su escaso rendimiento, especialmente en la montaña, su dominio, ha evidenciado una vez más un problema que está siendo más mental que físico. Se comercio de su miedo a los descensos. Un escollo que ya le ha castigado en varias ocasiones este curso. Especialmente en la Itzulia, donde sufrió una resistente caída.
Mas, a pesar de sus buenos entrenamientos, no ha conseguido descollar en ninguna de las grandes pruebas que ha disputado por problemas parecidos. Caídas en Tirreno-Adriático, Reverso al País Vasco y Critérium del Dauphiné que le han hecho obtener al Tour sin confianza. Las pocas piernas que parecía sobrevenir se han diluido entre los fantasmas que su mente sí ha guardado con fuerza. Todo hasta caer al undécimo puesto de la tabla a 24 minutos del líder. Sí, 24 minutos. Se dice pronto.
🗣️Enric Mas (@EnricMasNicolau): "Desde la caída del Dauphiné tengo un miedo interno a los descensos" #TourRTVE21J#TDF2022
🏔️El mallorquín explicó los motivos que le llevaron a perder comba con la comienzo de carrera en el descenso del Aubisquehttps://t.co/NNufMbWng4pic.twitter.com/urYn86V5JD
— Teledeporte (@teledeporte) July 21, 2022
La confesión de Enric
Tras la etapa con principio en Lourdes y con final en Hautacam, en la que se quedó descolgado en el descenso del Aubisque, reconoció que está siendo víctima un drama personal. Una circunstancia que pagó durante el resto del día y que le hizo revivir su peor pesadilla. Esos miedos a las caídas en las bajadas que le atenazan, le impiden arriesgar y ofrecer lo que las subidas asimismo le quitan. Poco que ya padeció en la etapa con final en Peyragudes, donde sufrió en cuanto el dominio se ponía descendente.
"Desde la caída del Dauphiné tengo un miedo interno que me cuesta pasar, y lo he deslizado durante todo el Tour. He tenido tres caídas seguidas este año, y mi situación es oportuno a eso. Muscularmente te agarrotas con situaciones así... pero son ciclos".
Para algunos puede sonar a excusa, para otros, a la confirmación de que la eterna promesa del ciclismo gachupin se ha diluido definitivamente. En Movistar siguen confiando en él como demuestra su renovación hasta 2025. Habrá que ver si es capaz de pasar esos miedos y retornar a su nivel habitual.
"Vamos a esperar que para La Reverso se solucione todo este tema. Tenemos que acaecer este estudios, este momento, aceptarlo. Lo importante ahora es afrontar mi situación y poco a poco, pensar en rivales que tenemos por delante y en retornar a estar hacia lo alto". A este Tour solo le quedan dos sprints y una contrarreloj, por lo que ya es historia para él. Será en la carrera de casa, donde acumula dos medallas de plata, donde tendrá que retornar a relumbrar su mejor interpretación. Tanto para hacia lo alto como para debajo.