Algunas entidades pequeñas y neobancos están recuperando la remuneración a los depósitos, aunque de forma muy progresiva.
La progresiva revés del plazo por los depósitos a plazo fijo de los clientes particulares empieza a reflejarse en los datos agregados de la banca. Según los mismos, estos productos pagan actualmente un interés medio del 0,067% en nuevas operaciones, un principio aún muy antiguo al registrado ayer de la crisis financiera, pero que ya devuelve su rentabilidad a niveles de hace cinco abriles.
En un contexto de subida de los tipos de interés, los bancos están volviendo poco a poco a remunerar a los clientes particulares por sus depósitos a plazo fijo. De momento la tendencia es lenta y se circunscribe a la banca pequeña y los neobancos, pues las entidades más tradicionales se están quedando fuera, al menos de momento.
En todo caso, esta revés de los intereses a los depósitos se está trasladando ya a los datos agregados del sistema, como se desprende de los registros del Costado de España.
El postrero antecedente habitable corresponde a junio (es aún provisional) y refleja que el interés ponderado que la banca paga a los clientes por los nuevos depósitos a plazo es del 0,067%, frente al 0,043% registrado en enero de este año.
La subida en el mes es muy limitada -del 0,056% de mayo al 0,067% de junio-, pero lleva al plazo por estos depósitos a plazo a niveles que no se veían desde 2017. En aquel momento los depósitos a plazo aún no habían desaparecido de los catálogos de la banca y, adicionalmente, ofrecían rentabilidad, al contrario que en los últimos abriles.
Estancamiento
Lo cierto es que el interés medio ponderado de estos depósitos lleva abriles prácticamente estancado por debajo del 0,1% y hay que remontarse a hace casi diez abriles, a 2013, para ver una rentabilidad promedio por encima del 1%. El año precursor los datos de nuevas operaciones arrojaban un interés medio del 2,83%.
Un nivel muy alejado del flagrante, pues ese interés corresponde a los nuevos depósitos que se están contratando y hay que rememorar que la proposición flagrante es muy poco rentable.
En los catálogos de los bancos españoles no se encuentran intereses superiores al 1,5% (sube al 2% si recurre a entidades extranjeras, contratables a través de plataformas como Raisin). A ese nivel llegan entidades como Renault Bank o EBN, si perfectamente los bancos más tradicionales o no ofertan depósitos o los pagan con rentabilidades mínimas.
Desagregando por periodos, los depósitos a un año dan una rentabilidad de nada más el 0,01%, un nivel en el que llevan estancados desde 2020 -no dan rentabilidad superior a un 1% desde 2013-. Los depósitos a entre uno y dos abriles rentan una media del 0,45% y los de más de dos abriles, el 0,07%.
Si se observa el interés al que se remuneran los saldos vivos (es opinar, todos los depósitos que tienen los españoles en la ahora, no solo las nuevas concesiones), el antecedente provisional de junio se sitúa en el 0,04%, nivel en el que lleva todo el año estancado, de acuerdo con los registros del Costado de España.