En España, este tumor ocupa el puesto número siete en incidencia. Su pronóstico es benévolo y el tratamiento ha mejorado en las últimas décadas.
Jane Fonda (Barbarella, Klute, Descalzos por el parque) ha anunciado que padece cáncer. La actriz, de 84 abriles, sufre linfoma no Hodgkin, un tipo de tumor muy global. De hecho, en datos de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), ocupa el séptimo puesto en incidencia en nuestro país. En Estados Unidos, donde reside la intérprete, igualmente es de los más frecuentes.
El linfoma de no Hodgkin es un cáncer producido en el sistema nodular, que está constituido por la serosidad (un deducido que contiene linfocitos B y T, un tipo de glóbulos blancos), los vasos linfáticos, ganglios linfáticos, bazo, amígdalas, timo y tuétano ósea. Como detalla la Clínica Mayo, en este tumor, lo que ocurre es que los linfocitos se desarrollan de guisa anormal.
Según señala la SEOM, oportuno a las múltiples localizaciones del sistema nodular, la degeneración cancerosa "puede presentarse en cualquier parte del organismo con implicación de los órganos linfáticos". Asimismo, es capaz de aparecer en otras localizaciones orgánicas, como la piel, aunque es más raro.
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Para entender mejor a esta enfermedad, primero hay que explicar que existen dos tipos principales de linfoma, el de Hodgkin y el no Hodgkin. En el primero, sí que está claro el tipo específico de célula cancerosa que lo origina y, por lo universal, comienza a afectar a los ganglios linfáticos del cuello o del mediastino (el ámbito entre los pulmones y la zona posterior del esternón). Mientras, todo lo que no responda a esa descripción se denomina linfoma de no Hodgkin.
Diversos subtipos
Por eso, a día de hoy, no hay un consenso claro sobre la clasificación de los linfomas no Hodgkin. Hay una gran cantidad de variedades y, con el tiempo, se han ido reconociendo nuevas. Generalmente, los médicos los suelen separar en subtipos según el tipo de linfocito al que afectan y si es agresivo o de bajo naturaleza de malignidad.
La última propuesta de clasificación data de 2008 (aunque se actualizó en 2016 y hay irresoluto una nueva categorización) y proviene de la Ordenamiento Mundial de la Lozanía (OMS). Según el organismo, hay tres grandes grupos: neoplasias de células B maduras, de células T y NK.
En el caso de Fonda, que no es la primera vez que se enfrenta a un cáncer —hace abriles sufrió cáncer de mama—, afecta a las células B (linfocitos B), pero no ha especificado más. Interiormente de este congregación hay más de una decena de subtipos.
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Lo que sí ha comentado la actriz es que los médicos le han transmitido buenas expectativas de cara al tratamiento, que, como igualmente señala el organismo gachupin, ha reformista muchísimo desde los abriles 90. Es más, se ha conseguido apearse la mortalidad por linfoma no Hodgkin al 3% del total de fallecimientos por cáncer.
Buen pronóstico, pero cautela
No obstante, siempre hay casos donde la enfermedad se vuelve más agonizante, ya sea por su estadio o por la posición del linfoma, como fue el caso del actor gachupin Antonio Ibáñez, que fallecía el pasado julio a causa del mismo cáncer.
Por eso, es muy importante estar atentos a los síntomas que anuncian la presencia de este tumor. Estos pueden ser muy variados, pero, como apuntan desde la SEOM, en más de dos tercios de los pacientes se presenta como un ganglio aumentando de tamaño. Encima, un 40% de los casos tiene, de forma universal, fiebre, pérdida de peso o sudoración no explicable por otras causas.
Más raro es que se manifieste con cansancio, desliz de apetito, cefaleas, dolor óseo o estomacal, pero igualmente están reconocidos como síntomas de este linfoma.
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En la mayoría de las personas no hay una causa conocida que explique la aparición de la enfermedad, aunque sí hay una serie de factores de peligro, como la época, tratamientos previos con agentes inmunosupresores, quimioterapia, radioterapia o el deber sido trasplantado de algún víscera.
Algunas infecciones, como la del virus Epstein-Barr o la hepatitis C, e, incluso, determinadas enfermedades gastrointestinales, como la enfermedad de Crohn o gastralgia crónica por Helicobacter pylori, igualmente se han relacionado con este cáncer.