El punto débil de Chiquito de la Calzada: La historia de amor con su mujer

Esta semana en Lazos de matanza hemos podido conocer en profundidad la vida del humorista que más risas nos ha entregado. Chiquito de la Calzada creó un lengua y un mundo completo que nadie termina de comprender y quizás por eso funciona tan correctamente. Muchos de sus amigos y compañeros de profesión nos han querido musitar de este condición del humor en el documental y nos han contado cuál era el punto débil del condición: su mujer, Pepita.

Llegó a rehusar trabajos por estar con ella

Él siempre dijo que era su mejor amiga y que eran inseparables, pero nos lo confirma asimismo su sobrina Loli, "eran uno para el otro, yo creo que nacieron para estar juntos". "Su Pepita" como él la llamaba cariñosamente, era la persona que le daba la estabilidad y la fuerza en cada diligencia, y en la vida en común. Fue ella quien le animó a perseguir sus sueños, a apañarse el éxito y salir en cada diligencia. "Échale valencia", le decía Pepita a Chiquito, y él se echaba el mundo a la espalda y se enfrentaba a todo.

La vio un día entre el divulgado en el circo de Manolita Chen, la vio sentada en primera fila y en un abrir y cerrar de ojos se fijó en ella. Una rubia con fanales azules que le robó el corazón y que según él mismo, «cuando la vio sintió eso de... "Hasta luego, Lucas"». Según Luis Larrodera, un añoso amigo del humorista, ese día en cuanto acabó la diligencia se acercó a ella y le echó un piropo muy galante: "No se puede ser más guapa”, le dijo.

Desde ese día fueron inseparables, Pepita era el garrote en el que Chiquito se apoyaba. "Se respiraba un cariño, una confianza entre ellos…", dice Naím Thomas, que asimismo trabajó con Chiquito. El cantante y actor cuenta en el documental que al principio del rodaje, Chiquito se sentía más inseguro, y por eso cada vez que cortaban, Chiquito le preguntaba en susurros a su Pepi: "Pepi, ¿cómo lo he hecho?".

Pepita siempre le acompañaba a los rodajes que podía y fue en uno de esos en los que se demostró la devoción que sentía por ella. Nos cuenta la lance Luis Larrodera, "en una de las películas que rodó Chiquito, estaban rodando una de las escenas y al fondo se vio una persona que se metió en claro, entonces el director cortó visiblemente enfadado". El director al aparecer comenzó a abuchear quejándose de la presencia de "esa" mujer y resultó que no era otra que Pepita, cuando Chiquito vio que era su mujer quie había enfadado al director, «se acercó a él, educado como siempre ha sido Chiquito y le dijo: “A mí, a mí me diga lo que me tenga que aseverar, pero a mi Pepita me la respeta"». Estaban tan unidos que Chiquito incluso llegó a rehusar alguna diligencia solo para estar más cerca de Pepita.

Un sueño truncado

Su sueño era tener hijos, pero desafortunadamente no pudieron verlo hecho verdad. "Pepita y Chiquito querían ser padres, lo han dicho siempre y lo decían encima con pena, porque en el intento Pepita sufrió hasta tres abortos", cuenta Luis Larrodera. No tuvieron hijos, pero al final eso les sirvió para unirse mucho más. Adoraban a los niños y habría sido maravilloso tener al menos uno, pero en vez de eso tuvieron una sobrina, Loli, que acabó siendo casi como una hija, "nos veíamos una vez a la semana, mi tío nos contaba chistes siempre y mi padre se meaba de risa con él", fueron una grupo muy unida a pesar de todo.

Nunca superó la pérdida de Pepita

Pepita murió en 2012, una tarde que volvían de manducar fuera le dio un infarto y eso hizo que estuviese una semana con su vida pendiendo de hilo hasta que finalmente falleció. En ese momento Chiquito se queda perdido, por primera vez en muchos primaveras no encuentra el rumbo que debe seguir, Pepita era su faro y sin ella no tenía sentido la vida. "Cambió muchísimo a raíz de perder a Pepita porque Chiquito quizás seguía secreto muchas veces, pero Gregorio, la persona detrás del personaje se estaba apagando", dice su amigo Eduardo.

Desde ese momento no volvió a entrar en su dormitorio, puso una cama fuera y durmió en el salón, pero solo con pensar en entrar ya se ponía triste. Llegó incluso a retribuir las mensualidades del móvil, un móvil que ya no usaba, solo porque "tenía una foto de Pepita en la que que decía que salía guapísima". "Ya no tenía ilusión. Se cerraba en Málaga y ahí pues no lo sé, era muy difícil hacerle salir", cuenta Fernando Esteso.

Su vida cambió por completo, según su sobrina Loli, "no murió, porque nadie muere de pena, pero le dolió muchísimo", al parecer incluso se le olvidaron los chistes. Chiquito ya no era Chiquito, siquiera era Gregorio. Cinco primaveras más tarde, en 2017, Chiquito murió y por fin pudo descansar, los últimos primaveras habían sido un sufrimiento, nunca estuvo solo, pero siquiera era lo mismo sin "su Pepita". Ella era su punto musculoso y asimismo su punto débil.

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