Habla el chófer murciano del atropello múltiple y mortal en Holanda: "Sufrí un ataque de epilepsia"

Juan defiende su inocencia en el siniestro viario que le costó la vida a siete personas: "Soy una víctima más, yo podría estar muerto".

Este viernes, a las tres de la alboreo, Juan pudo retornar a poner un pie en Caravaca de la Cruz para reencontrarse con su añorada tribu. "Estoy jodido psicológicamente", tal y como resume sin paños calientes, Juan, chófer de El Mosca, al que un Tribunal de Róterdam investiga como supuesto autor del atropello múltiple de los asistentes a la asador del Club de Hielo de Kom, que se estaba celebrando el sábado 27 de agosto en la lugar holandesa de Zuidzijde. "A nivel psíquico estoy mal", insiste este conductor caravaqueño, de 45 abriles, en conversación con EL ESPAÑOL.

[El chófer español acusado del atropello mortal a siete personas en Holanda, en libertad con cargos]

Motivos tiene de sobra para sentirse desolado. La Policía de Róterdam le arrestó aquel sábado por uno de los siniestros viales más graves en la historia nuevo del transporte por carretera: siete fallecidos y siete heridos graves. Cuando Juan salió de los calabozos, pasadas 72 horas, el mediador le envió a prisión por un periodo de dos semanas, mientras proseguía la investigación sobre las causas que llevaron a que el camión frigorífico que conducía se saliese de la carretera y acabase en un dique, arrollando las carpas donde cien personas comían salchichas y hamburguesas.

"Yo sé lo que he pasado en la prisión y nadie lo sabe más que yo, mis padres, mis hermanos y mi mujer han padecido mucho, pero ellos no saben lo que yo he pasado”, reflexiona Juan, sin querer entrar en detalles sobre su convivencia con los delincuentes del penal holandés, sin manejar el idioma, y siendo un reo nuevo, cuyo único 'currículum delictivo' habido sido ser un currante hasta ese trágico 27 de agosto.

"He estado en una prisión de máxima seguridad, me han tenido marginado cuatro días y medio y me trataban a palos”, según confiesa Juan, en monopolio para EL ESPAÑOL, rompiendo por primera vez su silencio desde que la Corte de Róterdam le dejó en confianza. "El tiempo que estuve allí no lo pasé mal, fue lo posterior".

Juan C. S., el 1 de mayo de 2018, durante la presentación del caballo de su peña en la Plaza de El Hoyo de Caravaca de la Cruz.


Juan C. S., el 1 de mayo de 2018, durante la presentación del heroína de su peña en la Plaza de El Hoyo de Caravaca de la Cruz.
Cedida

Este jueves pudo recuperar su confianza, a pesar de que la atrevimiento se encontró con la concurso de la Fiscalía del Distrito de Róterdam. De hecho, el Tarea Manifiesto la ha recurrido en presencia de el mediador, al considerar que deberían de haberle impuesto al chófer medidas cautelares más severas, como obligarle a atender todas las llamadas telefónicas que le realicen las autoridades holandesas o españolas que colaboran en la investigación.

"No tengo historial y eso ha hecho mucho para poder regresar a España, porque me querían tener otros sesenta días retenido", según explica Juan. "Ellos han intentado de todas las maneras tenerme encerrado lo mayor posible, pero he tenido una abogada que ha sido la mejor del mundo sereno: si a esa letrada la tengo en el primer discernimiento, yo solo hubiese pasado tres días en Holanda, pero lo que ocurrió es que tuve un abogado malísimo", se lamenta, en sugerencia a su primera comparecencia en sede sumarial.

Desde que Juan aterrizó en su billete nativo ha tenido tiempo de ponerse al día de lo que se ha ido publicando en Holanda y en España sobre el atropello múltiple. "Hay muchas cosas que no son verdad", remarca enfadoso.

"Yo no tengo cargos nadie, de confianza con cargos, nadie. Estoy en confianza condicional, con una condición, pero con cargos nadie. Yo estoy disponible total de pecado", afirma de modo tajante este camionero, de 45 abriles. "Se lo digo porque en confianza con cargos tienes cosas pendientes, pero yo no tengo nadie. Estoy en confianza condicional, con una condición: no puedo conducir, el carné de conducir ya no lo tengo, estoy en confianza con condiciones, no con cargos, que cambia mucho la cosa".

Vista aérea de Caravaca de la Cruz y de su espectacular santuario de la Vera Cruz.


Pinta aérea de Caravaca de la Cruz y de su espectacular santuario de la Ribera Cruz.
Turismodecaravaca.com

Cero más hacerse oficial su utilitario de confianza, este mismo jueves, Juan cogió un planeo en clase business para abjurar demarcación holandés. "Me vine derecho en un avión a Valencia, allí me cogí un taxi pagado por la empresa, que se ha portado fenomenal, y llegué de alboreo a Caravaca de la Cruz", según detalla Juan, muy combinado emocionalmente a esta billete del noroeste de la Región de Murcia, no solo por sus raíces familiares, sino por su vinculación con la Fiesta de los Caballos del Morapio, declaradas Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO.

"Tengo una nena pequeña y ella me está subiendo la pudoroso", asegura durante la conversación con este diario. El tono de voz de Juan solo se torna ilusionado, cuando acento de sus tres tesoros: su chiquilla, de 2 añitos, su contemporáneo pareja y la hija que tiene de una relación aludido, una adolescente, de 15 abriles. "Tengo mis subidas y mis bajadas: estoy delicado. Entre ellas me llevan en lo alto, me ven destrozado en el sofá de casa y me dicen: '¡Vamos!'".

"Se me caen las lágrimas"

El otro pilar emocional sobre el que se apoya este conductor son sus amigos de toda la vida. Aquellos con los que jugó por las calles de esta billete, marcada por el santuario de la Ribera Cruz que alberga un trozo del lignum crucis, sus antiguos compañeros de clase en el instituto San Juan de la Cruz o los miembros de la Peña Baezano con los que vibra -cada mes de mayo- cuando los equinos galopan por la cuesta del castillo, mientras disputan la mítica Carrera de los Caballos del Morapio.

"Veo a mis amigos, me abrazan, y se me caen las lágrimas". En la billete, Juan es conocido por su buen sentido del humor y incluso por ser hijo de un connubio muy trabajador que regentó un afamado bar en el Barriada del Progreso. Ese carácter dicharachero y el espíritu currante que heredó Juan, se han esfumado, no solo por el difícil horizonte sumarial al que se enfrenta y por el regalo diario de las víctimas mortales del siniestro viario, sino por un presente complicado para sacar delante su hogar.

"Estoy económicamente muy mal, tengo el tema del montaña, a la nena pequeña le faltan cosas, y mira que mis padres y mis hermanos están siempre encima mía para lo que necesite, pero ahora mismo lo estoy pasando sobrado mal", admite con pesambre. La vida se ha convertido en un báratro para Juan desde el sábado 27 de agosto, cuando al volante de un tráiler, con remolque frigorífico, se dirigía a recolectar un cargamento agrícola a unos kilómetros de la lugar holandesa de Zuidzijde.

Efectivos de emergencias junto a una de las carpas de la barbacoa arrollada por el camión de El Mosca, el sábado 27 de agosto, en la aldea holandesa de Zuidzijde.


Efectivos de emergencias conexo a una de las carpas de la asador arrollada por el camión de El Mosca, el sábado 27 de agosto, en la lugar holandesa de Zuidzijde.

De momento, la Policía de Róterdam, coordinada por dos fiscales, prosigue con la investigación para aclarar los motivos por los que los asistentes a la asador del Club de Hielo de Kom fueron atropellados mortalmente por un camión de El Mosca. "Sufrí un ataque epiléptico", asegura Juan, sobre el motivo por el que su tráiler se precipitó a un dique, arrebatando la vida a seis personas, una de ellas preñada de ocho meses. "No regalo nadie de lo que pasó", prosigue con impotencia. "No lo regalo".

Para corroborar la fiabilidad del relato del chófer, la Corte de Róterdam y la Fiscalía encargaron unos prospección de casta adicionales para despabilarse restos de prescripción en el organismo de Juan. Un miembro de las Fiestas de los Caballos del Morapio de Caravaca de la Cruz confirma la patología del conductor: "Tiene tratamiento desde pequeño, por la epilepsia".

"Podría estar muerto"

Juan defiende su inocencia de modo tajante durante su conversación telefónica con EL ESPAÑOL: "No tengo nadie que esconder, yo soy inocente, soy una víctima más: yo podría estar muerto". Prueba de ello es que asegura que no descarta convocar una rueda de prensa para ofrecer su lectura sobre el atropello múltiple, por el que le han retirado su abuso para subirse a un camión y a cualquier transporte a motor.

"Llevaba muchos abriles en la carretera", resalta sobre su amplia experiencia realizando rutas nacionales e internacionales. Todo ello, a raíz de poseer sufrido un montaña gremial en la empresa de estructuras que montó conexo a su hermano en Caravaca de la Cruz: "No podía seguir trabajando en las estructuras, me quedó una pensión que no me llegaba para conducirse y entonces me saqué los carnés del camión".

Juan se echó a la carretera para ganarse el pan y hace unos meses fue contratado por El Mosca: compañía experta en el transporte de mercancías por tierra, mar y ventilación, ubicada en el municipio murciano de Molina de Segura. "Me quieren con alienación y se han portado con mi tribu de puta religiosa", remarca el conductor, en varias ocasiones, dejando claro que la empresa nunca le ha dejado solo desde que se convirtió en protagonista de esta tragedia viario, cuyas consecuencias incluso padece su tribu.

"Tengo dos crías, tengo que mantenerlas, y no puedo trabajar porque estoy sin carné de conducir: ya seguramente no lo volveré a tener más en la vida y ese es mi trabajo", explica el persona de tribu, al tiempo que aclara que una vez se celebre el discernimiento, sea cual sea el resultado de la sentencia, Juan no volverá a ponerse al volante. "Siquiera tengo pensado retornar a montarme más en un camión, aunque recupere el carné".

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