El atmósfera central es de "estancamiento" financiero durante el invierno, asegura la presidenta.
La presidenta del Mesa Central Europeo (BCE), Christine Lagarde, ha admitido este jueves que la eurozona podría recaer en una recesión en 2023 (con una caída del PIB del -0,9% en el conjunto del año) si se produce un corte total de suministro del gas ruso, sumado a la apadrinamiento de medidas de racionamiento energético por la dificultad de encontrar alternativas. Un "atmósfera molesto" que según ha admitido ya ha empezado a materializarse.
Sin incautación, el atmósfera central con el que trabaja el BCE no incluye todavía una recesión, sino un "estancamiento" financiero durante el invierno. Según las últimas previsiones publicadas este mismo jueves, la eurozona se contraerá un 0,1% el postrer trimestre de 2022 y se mantendrá plana durante el primer trimestre de 2023, antiguamente de iniciar una recuperación en primavera.
En todo caso, el BCE empeora sustancialmente sus previsiones de crecimiento oportuno al impacto de la elevada inflación sobre el poder adquisitivo de los ciudadanos, las repercusiones de la eliminación en Ucrania y el suspensión nivel de incertidumbre. La eurozona crecerá este año un 3,1% (tenuemente mejor del 2,8% previsto en junio), pero se frenará hasta el 0,9% en 2023 (en división del 2,1%), aunque se recupera ya en 2024 (1,9%, en división del 2,1% calculado en junio).
ECB staff macroeconomic projections for the euro area (September 2022) https://t.co/XIU9rwS5NWhttps://t.co/jWFdLCaHAa
— European Central Bank (@ecb) September 8, 2022
En el atmósfera "molesto", el crecimiento anual medio en 2022 todavía sería positivo (2,8%) gracias al impulso de la primera parte del año. Pero el PIB caería drásticamente durante el postrer trimestre del año y el primer trimestre de 2023, oportuno sobre todo a los trastornos en la producción oportuno a la escasez de suministro de energía.
A medida que el corte de suministro se atenúe oportuno a una sustitución escalonado de las fuentes de energía y al ajuste financiero, la recesión sería seguida por un crecimiento moderado del PIB. Tras la caída del 0,9%, la eurozona crecería un 1,9% en 2024.
President Christine @Lagarde introduces the inflation outlook for the euro area pic.twitter.com/AknbroueNT
— European Central Bank (@ecb) September 8, 2022
El BCE igualmente ha revisado considerablemente al plataforma sus previsiones de inflación. En su atmósfera central, los expertos del BCE esperan ahora que se sitúe, en promedio, en el 8,1% en 2022, el 5,5% en 2023 y el 2,3% en 2024.
"Los riesgos para las perspectivas de inflación son principalmente alcistas. Al igual que para el crecimiento, el principal peligro a corto plazo es una viejo interrupción del suministro de energía", ha señalado Lagarde.
"A medio plazo, la inflación puede resultar superior a la esperada oportuno a un recaída persistente de la capacidad de producción de la hacienda de la eurozona, nuevas subidas de los precios de la energía y los alimentos, un aumento de las expectativas de inflación por encima de nuestro objetivo o aumentos salariales superiores a los previstos", ha señalado.
De hecho, en su atmósfera 'molesto' el BCE prórroga que la inflación se dispare al 8,4% este año, el 6,9% en 2023 y el 2,7% en 2024, todavía muy por encima del objetivo del 2%.