Rusia ha sembrado el pánico en Ucrania. Incluso en aquellos territorios donde las tropas invasoras han terminado realizando una retirada, a su paso han dejado un reguero de artefactos que amenazan la seguridad de la población recinto.
En Ucrania hay ya unos 175.000 kilómetros cuadrados minados y las muertes por estos artefactos, a veces ocultos en juguetes, puertas o cadáveres, se han multiplicado por cinco, hasta las casi 300, desde que comenzó la invasión rusa. Un equipo de TVE ha seguido la agricultura de los artificieros ucranianos en la región de Donetsk.
Esta dotación de las fuerzas ucranianas peina despacio, centímetro a centímetro, una zona que los rusos dejaron sembrada de minas ayer de retirarse. Cuando el detector avisa, pinchan con un dadivoso punzón metálico y encuentran una mina antipersona.
"La parte más difícil de nuestro trabajo es la búsqueda de los explosivos", explica el comandante Dmytro, que asimismo hace hincapié en que el desminado y la neutralización de cualquier artefacto "son muy peligrosos", y por eso es necesario guarecerse cuando se lleva a lengua la detonación mediante otros explosivos.
Un trabajo accidentado
Cuando los artificieros descubren una mina anticarro debajo de un transporte, utilizan un proyectil ruso sin detonar para hacerla explosionar.
Mientras el equipo de TVE grababa la detonación, una vez alejados por razones seguridad, una de las cargas explotó, provocando un percance.
Un pirotécnico resultó herido leve y fue evacuado en ambulancia mientras sus compañeros proseguían con la operación, puesto que la mina antitanque aún debía ser neutralizada.
Mientras entreambos bandos se disputan la región, lo que queda claro es que las huellas y los peligros de la exterminio permanecerán durante primaveras.