El debate sobre la "tolerancia cero" con el "baboseo" prende tras las denuncias en los Premios Feroz

La denuncia de una presunta asalto sexual en la fiesta posterior a los Premios Feroz ha iniciado un debate sobre el acoso en el ocio noctívago y sus límites normalizado. Varias actrices han señalado poseer vivido situaciones similares a las descritas el pasado sábado y reclaman un “me too general” que se extienda a todas las capas de la sociedad.

El creador Roberto Enríquez Higueras, conocido como Bob Pop, fue uno de los que relató una asalto del productor Javier Pérez Santana en la fiesta de los Feroz y explicó en una entrevista en la Esclavitud Ser que no era consciente de que era denunciable que intentarán “comerle la boca” sin consentimiento. "Me parece un avance enorme que no tengamos que aceptar que es lo habitual” y que “hay cosas que no tenemos por qué sostener, ni de un borracho ni de nadie".

La secretaria de Unión de Actores y Actrices, Silvia de Pé, que además ha agradecido poseer sufrido ese tipo de acoso, ha alabado la "valentía" de las personas que han denunciado lo ocurrido porque "no es sencillo y siempre hay miedo a las represalias o a las cosas que puedan suceder”. La directora Alauda Ruiz de Azúa, premiada en los Feroz a mejor bandera por Cinco Lobitos, ha celebrado en una entrevista en RNE que el asunto se esté tratando "con la seriedad, respeto y rigor" que se merece y ha extendido su apoyo a las víctimas.

¿Está el “baboseo” dejando de ser normalizado?

La porte cerca de el acoso es, dicen los expertos, fruto de nuestra educación y la educación de la sociedad y apuntan a una brecha generacional. Mientras los más jóvenes han vivido un clima social contrario al acoso, las generaciones más mayores han experimentado su normalización.

“Todavía mucha concurrencia de mi reproducción tenemos la mentalidad tradicional porque hemos vivido muchas cosas y son cientos de abriles en los que ha sido así”, describe a TVE Inés Alberdi, catedrática de sociología de la Universidad Complutense.

Como sucedió con el caso Weinstein en 2016. o con la sentencia del caso de ‘La manada’ en 2018, los casos mediáticos son catalizadores que cambian a la opinión pública e incluso modificaciones legislativas sobre poco que está presente todas las capas de la sociedad. Precisamente, antiguamente de estos casos, un documentación de la Fundación Sanidad y Comunidad (FSC) y el Profesión de Sanidad de 2016 señalaba que los jóvenes no consideraban acoso coger de la cintura a una desconocida u otros tocamientos, insistir en besuquear a una chica o acorralarla por el hecho de producirse en contextos de ocio noctívago, y más si hay consumo de drogas de por medio.

Para muchos expertos, el movimiento #metoo llevó al centro de las agendas el alcaldada y el acoso. “Está generando una pedagogía social que situaciones que antiguamente no se identificaban como agresiones sexuales ahora sí”, opina en TVE Agueda Gómez, profesora de sociología de la Universidad de Vigo.

En esa estría, la actriz Itziar Casto ha señalado que se comercio de una cuestión social. "Lo importante es que ahora el pintoresco repipi que venía a meterte mano, ya no se considera así y ahora es un asaltante", ha comentado, Y ha añadido que aplazamiento que sirva para formar un "Me Too general" porque "son situaciones que pasan en cualquier bar o discoteca".

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