Anna Castillo se ha convertido en uno de los rostros más populares del cine gachupin. Su valentía a la hora de designar sus personajes, no quiere aseverar que no sopese las propuestas. Baste echar un vistazo a su carrera profesional para comprobar qué tipo de perfiles toma en consideración, en ellos siempre hay poco real y lúcido. Buenas elecciones y talento que, con tan solo 29 abriles, ya le han estimado cuatro nominaciones al Goya. La última, por su papel en Girasoles silvestres (2022).
En 2017 lograba el premio a la Mejor actriz revelación por su trabajo en El olivo, de Icíar Bollaín. Un registro a un talento prometedor, aunque este no fue su comienzo en la gran pantalla. Siete abriles ayer, con 16 abriles, la pudimos verla en la ópera prima de Elena Trapé, Blog (2010), un prueba aventajado a su tiempo sobre muchas de las cuestiones que nos hacemos hoy en día con respecto a los jóvenes, las relaciones afectivas o el sexo, en el que, ya entonces, se descubría a una fresco Anna llena de frescura y nacionalidad delante la cámara.
La llamamiento... de Los Javis
Primaveras luego la vimos igualmente en la serie de televisión Seducir es para siempre, pero fue su conferencia con Los Javis lo que le cambiaría efectivamente la vida. En 2013, Javier Pelado y Javier Ambrossi le ofrecen uno de los papeles de su vida, el de Susana Romero, una adolescente con ganas de pasárselo aceptablemente a la que envían a un campamento de monjas a la que, ayer que en salas, Anna interpretó sobre las tablas. El éxito de la obra teatral de los Javis en el recibidor del teatro Lara de Madrid permitió que llevaran a lengua funciones en un proscenio mucho más amplio hasta el punto de conseguir que se realizara una película sobre este esquema.
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En septiembre de 2017 la obra teatral se convierte en película. La llamamiento, que puede estar en RTVE Play, dio a conocer a Los Javis y con el que Castillo logra su segunda nominación en los Goya. Para quienes solo la conocían de El olivo, aquel cambio fue radical. La actriz pasó de un papel dramático o uno en el que demostraba que igualmente tenía vis cómica y podía hasta cantar, si cerca de equivocación. Igualmente, en los dos personajes había carácter y una presencia perspicaz increíble, y aunque el premio a mejor actriz de reparto, ese año fue finalmente para Adelfa Pelado, por su papel en El autor, de Manuel Martín Cuenca, pero Anna Castillo logró poco mucho más importante.
Anna Castillo en 'Historias para no contar', de Cesc Gay
Anna Castillo, una actriz camaleónica y salvaje
Su trabajo en La llamamiento abría a la atriz una paleta muy diversa de registros para alguno que estaba dando los primeros pasos de su carrera y que no quería cerrarse puertas en ninguna dirección. Si aceptablemente, luego de aquello, volvió al drama con Alucinación al cuarto de una superiora, por el que lograría su tercera nominación al Goya, en los últimos abriles, su carrera ha estado llena de proyectos de una índole muy diferente. Desde su papel en Paquita Salas a la arriesgada interpretación en la serie Tratable, la amoldamiento de la novelística de Cristina Morales en la que Castillo interpreta a una chica con diversificación pragmático.
El año pasado la pudimos ver en dos películas de corte social como Mediterráneo o La vida era eso, próximo a la maravillosa Petra Martínez, pero igualmente quiso quitarse del peso dramático con comedias ligeras en Donde caben dos o Historias para no contar. Ahora, vuelve a defender uno de los personajes más complejos de su carrera, con un meta evolutivo muy difícil que, sin incautación, ha vuelto a plasmar de forma soberbia. Gane o no el Goya este sábado, la actriz seguirá sumando aprendizajes a una carrera diversa y sólida.