La reunión marcial birmana ha anunciado este miércoles que alargará otros seis meses el estado de emergencia decretado tras el sorpresa de Estado que tuvo oportunidad hace dos primaveras, tal y como ha ostensible el presidente en funciones en una reunión de dirigentes retransmitida por la televisión estatal. Mientras tanto, miles de manifestantes conmemoran el aniversario del sorpresa con una "protesta silenciosa".
La valentía garantiza seis meses más en el poder al líder de la reunión, Min Aung Hlaing y crea incertidumbre sobre la celebración de elecciones inicialmente prevista antaño del próximo agosto, tal y como prometió la reunión marcial tras el sorpresa del 1 de febrero de 2021. Hlaing ha dicho que los comicios deben celebrarse "como desea el pueblo", sin retención, no pueden tener oportunidad mientras continue el estado de emergencia.
Aunque la Constitución del país establece en dos primaveras el coto al estado de emergencia, Hlaing ya había manifestado en un discurso televisado el martes que buscaba una forma de ampliarlo. El marcial ha defendido como pretexto que el país continúa acechado por "actos de terror", ya que la carta magna solo permite su extensión en tiempos "extraordinarios".
"Aunque según la sección 425 de la Constitución, (el estado de emergencia) sólo puede concederse dos veces, la situación flagrante se encuentra en circunstancias inusuales y es conveniente prorrogarlo una vez más de seis meses", ha dicho el presidente en funciones, Myint Sw,e en la reunión retransmitida por el canal MRTV.
Protesta "silenciosa" en el aniversario del sorpresa
La descuido de apoyos al flagrante régimen se ha manido reflejada en forma de "protesta silenciosa" en las principales ciudades del país, incluida la más alto, Rangún, donde los ciudadanos se han quedado en casa dejando las principales calles prácticamente vacías.
Esta forma de protesta ya se utilizó al año pasado en el primer aniversario del sorpresa con un seguimiento masivo, pese a que las autoridades amenazaron a la población con decisión si participaba en el movimiento.
Asimismo, manifestantes y líderes civiles en el expatriación se han comprometido a poner fin a lo que calificaron de "toma ilegal de poder" por parte del ejército. Cientos de partidarios de la democracia incluso han protagonizado movilizaciones en Tailandia y Filipinas.
En los últimos dos primaveras, las fuerzas de seguridad birmanas han matado a más de 2.900 civiles y cerca de 13.800 permanecen retenidas, entre ellas, la derrocada líder Aung San Suu Kyi, según los datos de la oenegé particular Asociación para la Público de Presos Políticos