Cambió las tijeras, agujas e hilo por alicates, tenazas y alambres. Por eso Coco Chanel, con mucha sorna y mala goma, le llamaba 'El metalúrgico de la modae, un apodo que le ha acompañado toda su vida. Paco Rabanne cinceló su triunfo a trastazo de martillo, como Thor, y revolucionó la costura al compás de los tiempos. Los 60 fueron rebeldes, osados, absolutamente modernos, y él puso su roca de arena, convirtiendo su taller en un laboratorio de experimentación y vanguardia. Nació en 1934 en el País Vasco gachupin. Tenía cinco primaveras cuando fusilaron a su padre, que era coronel de las fuerzas republicanas. Entonces él y su hermana, costurera en Balenciaga, se fueron a Francia, primero vivieron en Morlaix y luego en Les Sables-d’Olonne. Estudió Cimentación en la Escuela Franquista Superior de Bellas Artes de París y cuando terminó la carrera tenía más bocetos de moda que de edificios. El damisela Francisco Rabaneda y Cuervo se internacionalizó primero como Franck Rabanne y luego como Paco Rabanne
Paco Rabanne en 1999 anunció que dejaba la reincorporación costura ©RADIALPRESS
En la lapso de los 60 del siglo XX se centró en los accesorios y complementos, haciendo piezas rompedoras para distintas casas de reincorporación costura: Balenciaga, por supuesto, Nina Ricci, Maggy Rouff, Philippe Venet, Pierre Cardin, Courrèges y Givenchy. En 1966 tenía ya su propio atelier y debutó con 'Manifiesto: 12 vestidos insoportables en materiales contemporáneos', un innovador gimnasia de diseño renovado y artesanía radical.
Hizo un gran trabajo de experimentación
No le tuvo miedo a ausencia y probó con todo tipo de materiales, algunos inéditos en la costura: plásticos moldeados, metal martillado, malla de aluminio, piel tricotada... Tejidos muy llamativos que no impedían ver la belleza de sus patrones y su magnífico corte. Resto frialdad al metal y lo hizo amable y seductor. Se sintió osado trabajando y eso le hizo evaporarse acullá. “La moda no es poco tan serio, es un pretexto para soñar. Tiene un flanco divertido y alegre, y es eso lo que me interesa de ella”, decía.
Paco Rabanne corta una dormitorio de metal.
Rabanne con isabel Feldel en 1967
Fue de los primeros modistos en contratar a modelos negras para la pasarela, como la que en 1964 cerró el desfile vestida de novia. "Fue un escándalo horrible. Luego del desfile los periodistas de moda estadounidenses llegaron al backstage y casi me escupieron en la cara. Dijeron que la reincorporación costura está reservada para las mujeres blancas y no para las chicas de allí", recordaba Rabanne primaveras posteriormente. Corría 1967 cuando Françoise Hardy se dejó ver con un minivestido de placas de oro e incrustaciones de diamantes ensambladas, provocando una oleada de aplausos y pedidos. De esa época son sus vestidos de cota de malla más fabulosos, piezas inmortales que no envejecen y están por encima de las modas que vienen y van. Y todavía hoy se buscan en tiendas de segunda mano y páginas web dedicadas a encontrar y traicionar tesoros.
Paco Rabanne con una de sus modelos en París.
Françoise Hardy, una influencer en toda regla, vestida por Paco Rabanne
Rabanne vistió a las estrellas
En 1971 se integra en la Cámara Sindical de la Costura en Francia. Es un hombre inquieto y no para de probar nuevas texturas y materiales, e incluso reinventa los tejidos a pulvínulo de flecos, desgarrados y retejidos. Se atreve incluso con el plástico para hacer chalecos muy ceñidos e inventa el tejido hecho en conexión, una especie de malla que reinterpretó en distintas ocasiones. A mediados de la lapso rejón una secante de prêt-à-porter masculino que no tuvo el mismo éxito que las colecciones de mujer y sigue introduciendo materiales a su taller. Todo le vale para avanzar en su profesión: tejidos luminiscentes, papel metalizado, frente a calado, metal trenzado, tejidos de abalorios de madera...
Jane Fonda interpretó a Barbarella vestida por Rabanne.
Paco Rabanne vistió a Audrey Hepburn en 'Dos en la carretera'.
Todo lo bordó pero los trajes hechos con piezas de metal fueron, y son, el símbolo de la casa, y todavía hoy siendo habiendo una gran demanda en los portales web y tiendas de segunda mano. La directorio de clientas, anónimas y famosas, fue creciendo a la vez que crecía su triunfo, y lo hacía como la espuma: Brigitte Bardot, Françoise Hardy (una de sus musas), Jane Birkin, Jeanne Moreau.
Con la actriz Audrey Hepburn tuvo una relación singular y la vistió en la película Dos en la carretera, de Stanley Donen, rodada en 1969. En 1971 arrasó con los vestidos galácticos que le hizo a Jane Fonda para la protagonista de Barbarella, de Roger Vadim. Un película de culto y en parte se debe al maravilloso vestuario de Rabanne.
Paco Rabanne y Salvador Dalí
Eloy Martínez de la Pera comisarió la exposición/tributo que Telva le dedicó en Madrid. "Es un holgado, un creador, un artesano, un diseñador, un ingenio de la reincorporación costura, un soñador que fue verdaderamente actual que dio, a la palabra vanguardia, concepto y estética". Y esa vanguardia le llevó a colaborar con artistas, genios de la música, el cine y la pintura y escultura, como Salvador Dalí. El ingenio de Figueras, que era 'divino', no dudó en darle su abundancia, y eso que pensaba que los españoles no eran tan inteligentes como los franceses.
Rabanne com Françoise Hardy, Dalí y Amanda Lear.
Diseños de Paco Rabanne
El bolsa que lanzó en 1969 es uno de sus éxitos atemporales, ya que une, en palabras de la casa, "el pasado y el presente a través de un diseño icónico y una técnica artesanal". Ese mismo año lanzó el perfume Calandre, una mítica fragancia enuelta en metal y cristal. Cuatro primaveras más tarde daba el brinco a los aromas mascuilnos con Pour Homme, un clásico atemporal que tiene una hormiguero de fans incondicionales.
Extendió su talento a otros sectores, como el diseño de muebles, en el que aplicó sus nociones de edificación y puso su sello en los accesorios y complementos. En los 70 y 80 era realizable encontrar su nombre impreso o diligente a todo tipo de artículos. Las licencias se desmadraron y sus productos se democratizaron, como los de casi todas las casas francesas, desde Pierre Cardin a Yves Saint Laurent.
El rey de los perfumes
Siguió lanzando fragancias y algunas se mantienen hoy igual de frescas. Otras son icónicas, como Teneré o Sport. Tiene tantas y se publicitan tanto -en revistas, diarios, televisiones y marquesinas- que mucha muchedumbre relaciona el nombre de Paco Rabanne solo con la perfumería. La casa está en manos del hércules gachupin Puig desde 1986 y juntos han conseguido un enorme éxito con la división de perfumes. Durante primaveras se mantuvo en lo más suspensión, y no dejó de intentar con nuevos materiales, volúmenes y colores: discos con huella espejo, plexiglás, texturas láser e incluso fibra óptica. Su aporte a la moda es valorada por Francia y en 1989 se le otorga el “Dedal de Oro”.
Paco Rabanne con Eva Herzigova en 2003. GTRES
Paco Rabanne con Nati Abascal en un evento de la revista Telva. ©KORPA
Atesora una buena colección de premios, galardones y reconocimientos. En 1989 le dieron la Multitud de Honor de Francia, en 1990 recibió el prestigioso Dedal de Oro, en 1992 presentó sus creaciones en las jornadas dedicadas a las artes de la Expo de Sevilla y en 1998 el Guggenheim de Bilbao le dedicó una magna retrospectiva. El monstruo de titanio acogía al dios del metal.
Un año más tarde, en julio de 1999, dejó la reincorporación costura. Ya era un personaje mediático adecuado a sus predicciones para la aparición del año 2000. El modisto anunció que París sería pasto de las llamas posteriormente de que la periodo espacial MIR. Rabanne cayera sobre la ciudad. “En París me consideran un majareta”, dijo. Y quizá se lo llamaron por hacer declaraciones como esta: “Yo creo en Jehová, le he pasado tres veces, la primera vez cuando tenía 26 primaveras”. Por suerte para Francia ha sido un creador utópico pero como futurólogo no gozó de credibilidad. Esto hizo que se rieran de él y su nombre pasó a ser objeto de desaire.
Paco Rabanne, el día que recibió la Multitud de Honor, París, 2010. GTRES
Paco Rabanne, el profeta
Todo empezó diez primaveras antiguamente, cuando escribió ‘El fin de los tiempos’. En el compendio decía que habría una tercera Eliminación Mundial y que sería por motivos religiosos y contra los árabes. Creía en la reencarnación, “en otras vidas fui sacerdote egipcio y hetaira en la corte de Luis XV”, soltó en una ocasión. La imagen que daba, sobria y recia, le hacía parecer un profeta, un hermano que había viajado del pasado. “Yo de damisela siempre quise estar en un monasterio”, decía en una entrevista a ABC.
Deslenguado y mordaz, no dudó en murmurar a alguno de sus compañeros. Alguno de sus dardos fue a detener a Jean Paul Gaultier. “Su nuevo perfume es espantoso. Los homosexuales pueden hacer perfumes para hombres pero no para mujeres porque no las aman”, soltó en una ocasión. En otra cargó contras las estrellas del momento. “Ni Galliano ni McQueen han revolucionado la moda, como dice la prensa, ellos tan solo se limitan a copiar la moda del pasado”.
Vestido de Paco Rabanne expuesto en Madrid. GTRES
Paco Rabanne tuvo su obra expuesta en la Vivo Institución de las Artes de San Fernando, Madrid. GTRES
En 2010 se le concedió el Premio Franquista de Diseño de Moda, uno de los más merecidos. A finales de 2019 la Asociación de Creadores de Moda de España (ACME) puso en marcha acciones para nombrarle 'Socio de Honor', pero no pudo ser. Tras la retirada del experto, su firma, en manos de Puig, ha tenido distintos directores creativos. Rosemary Rodríguez, Patrick Robinson, Manish Arora, Lydia Maurer y Julien Dossena, presente capitán del taller. Estilos muy distintos que han desvirtuado un poco la imagen de la casa. Una firma desdibujada, sin peso en el sector. Los desfiles no levantan curiosidad, las celebrities no suelen aceptar sus prendas en las alfombras rojas ni eventos menos protocolarios, al punto que tienen impulso en redes sociales... Pero ahí sigue, en pie. Las trivio de Paco Rabanne no han perdido sus destellos de metal.
Naomi Campbelle, un autómata de mteal por Paco Rabanne.
Telva hizo Tributo a Paco Rabanne en 2017. GTRES
Paco Rabanne desarrolló su propio universo de metal.