Las personas desarrollamos estrategias para huir de aquello que nos provoca emociones incómodas, como es el caso del asco. Nos desagrada el olor a sudor o encontrarnos poco repugnante en nuestra comida, una sensación diaria como asimismo lo son la alegría, el miedo o la tristeza. En este capítulo de El año de las emociones, Mara Jiménez -Croquetamente-, se sienta cercano al comunicador Enrique Aparicio y a la divulgadora científica Sandra Ortonobes -La Hiperactina- para diseccionar el asco desde la neurociencia, la psicología o la historia, entre otras vertientes. Una emoción determinante para nuestra supervivencia, pero que nos molesta en nuestra cotidianidad.
Mara Jiménez con Sandra Ortonobes y Enrique Aparicio en 'El año de las emociones' cropper
¿Qué es y cómo se comporta?
"El asco es la emoción más obvio de identificar, está presente todos los días y es impracticable de darle esquinazo", confirma Mara Jiménez, a lo que añade que "es lo que sientes cuando poco te desagrada", por ejemplo, cuando hueles comida en descomposición. Y no solo te provoca rechazo verla, sino que "asimismo cuando piensas en ello, es una emoción que te da reacciones muy viscerales como repulsa o sudores fríos", dice Ortonobes.
En este sentido, Aparicio recalca que esta emoción es muy concreta "y tiene unos mecanismos que solo se disparan con el asco". El investigador Paul Rozín, explica que hay dos comportamiento que se provocan con esta sensación: "el componente de ideación, es sostener, lo que parece, es. Si te ponen un excremento de mentira, pero muy realista, en tu plato de comida, aunque sepas que no es efectivo, te va a dar asco igual". "Igualmente está "el componente de transferencia, es sostener, si una cosa que te da asco toca otra cosa que no te daba asco, se transfiere".
¿El asco se aprende?
Parece ser que sí. Es una existencia que, en la vida cotidiana, "están los niños en el parque y de repente se meten porquería de perro en la boca", dice Mara Jiménez. Este hecho nos lleva a pensar que los pequeños "no tienen tan desarrollado el sentido del asco, sino que es poco cultural", dice la invitada: "tus padres, la sociedad, te van inculcando el lavarte las manos o no ingerir ciertas cosas".
Sandra Ortonobes en 'El año de las emociones'
Desde el punto de instinto biomédico, "es fundamental ese contacto con microorganismos para el avance del sistema inmune", confirma la divulgadora científica, a lo que Aparicio añade que "según estudios, los niños que tienen perros, generan menos probabilidades de parecer asma". Una exposición a lo que nos rodea que parece tener sentido investigador.
Los gérmenes en casa
Según Aparicio, "hay orgía de gérmenes en esas partes de tu hogar que se tocan mucho, como los pomos de las puertas", a lo que Ortonobes añade asimismo "los interruptores, es sostener, esas partes que están sucias, pero que nunca limpias porque no caes que están sucias". Otro ejemplo es, "el teclado del ordenador, puede deber más gérmenes ahí que en la taza del wáter", ya que esta superficie tendemos a limpiarla y la computadora no.
Enrique Aparicio en 'El año de las emociones'
En esta itinerario, hay estudios que afirman que "el objeto más desaliñado de una casa es el trapo de cocina", dice Croquetamente. Esto se debe, según los invitados, a que es empleado para estafar muchas superficies diferentes, y porque "las bacterias viven felices" en este utensilio que suele estar húmedo la anciano parte del tiempo.