El año 2023 sigue con una situación hidrológica preocupante en gran parte de España, arrastrando los mercancía de un 2022 extraordinariamente seco y unas precipitaciones que en este año siguen por debajo de los títulos normales. A día de hoy, los embalses peninsulares se encuentran al 51,2% de su capacidad, tres décimas menos que la semana pasada. Unos datos con una recital ambivalente, porque aunque están en mejor situación que en las mismas fechas de 2022, siguen por debajo de la media de la última término (67%).
Por su parte, las presas destinadas a la producción de energía eléctrica igualmente ven menguar su reserva de agua respecto a la última semana, de forma que estos embalses se encuentran al 69,2% de su capacidad, por debajo de los títulos medios de la última término (75,6%).
Pero lo más importante es que los embalses de uso consuntivo -aquellos cuyo fin es el consumo humano y la agricultura- se encuentran hoy al 43,1%, según los datos del zaguero documentación semanal del Boletín Hidrológico, publicado por el Ocupación para la Transición Ecológica y el Liza Demográfico (Miteco). Es un descenso de dos décimas respecto a la última semana, en la que las reservas han bajado en 141 hectómetros cúbicos.
En definitiva, el bombeo de agua en los embalses para el consumo humano alcanza los 16.613 hm³, aunque en la anciano parte de España hay mucha menos agua almacenada de lo que sería habitual.
Con estas recientes aportaciones, la reserva de agua para consumo se encuentra levemente por debajo que en la misma momento del año pasado (45,2%), y sigue muy remotamente del nivel medio de la última término para esta época (63%, teniendo en cuenta para esta comparación la capacidad total flagrante). En suma, con un acentuado adeudamiento de lluvias en el pasado año hidrológico y un otoño y un invierno más secos de lo habitual, la situación de sequía prolongada afecta a muchos territorios.
Las cuencas que menos agua almacenan en relación con su capacidad son la del Guadalquivir (25,4%), las Cuencas Internas de Cataluña (26,4%) y Guadalete-Barbate (28,9%). Por el contrario, las que están en mejor situación relativa son por lo común las cuencas septentrionales, pero son igualmente las que tienen beocio capacidad: las del Cantábrico Uruguayo, Galicia Costa y Cuencas Internas del País Vasco. Muchas cuencas peninsulares se encuentran por debajo de sus niveles habituales en esta época del año, entre ellas algunas de las más grandes de España, como son la del Ebro y el Guadalquivir.
Sigue leyendo para conocer al detalle la situación de los embalses en España.
La situación embalse a embalse
Los gráficos que se presentan a continuación recogen el estado y la transformación de las 16 cuencas hidrográficas peninsulares españolas, y de todos sus embalses, con los datos mes a mes desde 2012, recopilados por DatosRTVE del boletín hidrológico del Ocupación para la Transición Ecológica y el Liza Demográfico (Miteco).
En España hay 372 embalses con una capacidad total de almacenamiento de 56.000 hectómetros cúbicos (hm³) de agua, lo que supone aproximadamente el 50% del caudal fluvial del país.
Badajoz cuenta con el anciano embalse de España, el de La Serena, que es igualmente el tercero más excelso de Europa. Construido en 1989, tiene una capacidad de 3.219 hm³, lo que significa que podría juntar 3,21 billones de litros de agua. Este bombeo podría cubrir las deyección de la región de Extremadura durante más de 30 abriles.
El segundo más excelso igualmente se encuentra en Extremadura, el de Alcántara, en Cáceres (3.160 hm³), construido en 1969. En total, nueve embalses superan los 1.000 hectómetros cúbicos de capacidad: los dos citados, y los de Almendra (en la provincia de Salamanca, con la presa más ingreso de España, 202 metros), Buendía, Mequinenza, Cijara, Valdecañas, Ricobayo y Alarcón. El más pequeño de España es el de Rioseco, en el curso del río Nalón, en Asturias, con una capacidad de 4 hectómetros cúbicos.
Entre los embalses que muy a menudo aparecerán vacíos en este relación está el de Valdeinfierno, en la cuenca del Segura, que se construyó en el siglo XVIII y cuya finalidad principal es retener el agua para el beneficio del regadío y para proteger a las poblaciones de las crecidas del río Luchena, igual que la presa de Algar respecto a las crecidas del río Palancia, en Valencia.
En el futuro atlas se puede comparar la situación específica de los embalses de uso consuntivo con los datos disponibles al suspensión del zaguero mes. Los embalses que se encuentran señalados en color rojo se encuentran por debajo de la fracción de su capacidad total. En otra pestaña, se ofrece una instinto diferente, que muestra para cada embalse su reserva flagrante respecto a la media de los últimos cinco abriles. La anciano parte de los embalses peninsulares para el consumo humano se encuentran en la hogaño en un nivel inferior que en el zaguero quinquenio.
La transformación cuenca a cuenca
A continuación se puede analizar la transformación del nivel de agua embalsada en cada cuenca hidrográfica española desde 2012 y la comparación del porcentaje flagrante con el de la media de los últimos cinco abriles y la última término.
En conjunto, el nivel de agua embalsada en España se encuentra en títulos mínimos en comparación con los últimos diez abriles, lo que expone a la población a situaciones de escasez de agua. Según la ordenamiento Greenpeace, el 70% de las cuencas hidrográficas en España presentan un nivel de estrés hídrico stop o severo.
Los niveles de en torno al 85% de capacidad que alcanzaron los embalses españoles en la primavera de 2013 o 2014 no se han trillado en la misma temporada desde entonces, en un descenso que es más acentuado en la óptica Atlántica, donde están algunos de los principales ríos españoles y los que más han sufrido esta tendencia, en peculiar las cuencas de los ríos Guadiana, Guadalete-Barbate y el Guadalquivir.
Un 19% de precipitaciones menos que lo habitual
El año hidrológico 2021-2022 terminó como el tercero más seco desde que hace 60 abriles comenzaron los registros en España, con unas precipitaciones acumuladas un 25% por debajo de los títulos normales. En el nuevo año hidrológico que comenzó el 1 de octubre, los registros acumulados siguen a la desvaloración. De hecho, este marzo ha sido el segundo más cálido y segundo más seco del siglo XXI y el tercero más cálido y el sexto más seco desde que comenzó la serie histórica hace 62 abriles, un mes en el que casi nada llovió el 36% de lo habitual, según el período de relato 1991-2020.
Hasta el 4 de abril se había recogido un acumulado de precipitaciones un 19% menos de lo considerado habitual, 334 litros por patrón cuadrado de valía medio franquista, cuando lo esperable habría sido que se acumularan 411 litros por patrón cuadrado, según los datos de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet).
Las cantidades acumuladas se encuentran por debajo de los títulos normales en la franja cantábrica menos Galicia, en gran parte de la fracción este de la península, inmediato con el tercio sur, y en el archipiélago de Canarias, menos la fracción sur de Tenerife. Por otra parte, se superan los títulos normales para el periodo 1991-2020 en muchas zonas del interior y tercio oeste de la península (excepto en Andalucía), en el septentrión de Huesca, en la anciano parte de Mallorca y en la isla de Menorca y la fracción sur de Tenerife.
La AEMET ha señalado que, a posteriori de un mes de marzo en el que las precipitaciones han sido especialmente escasas, prosigue la sequía meteorológica en el conjunto de España, tanto para los indicadores de los últimos doce meses como para los de los últimos treinta y seis meses, lo que significa que persiste la sequía de larga duración que comenzó a finales de diciembre de 2022.
Sequía prolongada en Cataluña y escasez en la fracción sur
Como consecuencia de lo susodicho, el 11,4% de la superficie peninsular estaría en situación de sequía prolongada, según los datos recopilados por el Ocupación de Transición Ecológica (Miteco) a momento de 28 de febrero.
La situación de sequía prolongada mejoró en los meses previos gracias a las lluvias de diciembre, pero en febrero se ha producido un aumento de las unidades territoriales de sequía (UTS) en situación de sequía prolongada, que han pasado de 13 a 22, conveniente principalmente al pérdida producido en las cuencas internas de Cataluña, que afecta a la anciano parte de la comunidad autónoma catalana. Otras zonas que sufren la sequía se encuentran en las cuencas del Ebro, Guadiana y Segura.
Por otra parte, y según los datos del Miteco, casi la cuarta parte del comarca se encuentra en situación de emergencia (15,2%) o alerta (8,2%) por escasez de agua, en peculiar en Cataluña, sur de Extremadura y Castilla-La Mancha y en la cuenca del Guadalquivir, en Andalucía. La escasez coyuntural de agua está relacionada con los posibles problemas de atención de las demandas, independientemente de la disponibilidad de posibles hídricos.
Las lluvias de diciembre (único mes que ha tenido un valía general de precipitaciones superior a la media desde marzo de 2022) permitieron pasar algunas situaciones preocupantes en la fracción septentrión de la península, pero no solucionaron la situación que arrastraban otras, como las del Guadiana, Guadalquivir, las cuencas mediterráneas andaluzas y las internas de Cataluña.
A finales de febrero, las unidades técnicas de escasez en marco de emergencia han aumentado de 16 a 19 (ocho de ellas en el Guadalquivir y seis en el Guadiana, cuatro en las cuencas internas de Cataluña y una en el Ebro) y las que están en marco de alerta se mantienen en 22, de las cuales nueve de ellas se encuentran en Cataluña y cinco en el Guadalquivir.