El presidente de Polonia, Andrzej Duda, ha ostensible esta semana a la revista Gazeta Polska que su Gobierno ha ofrecido a Estados Unidos el despliegue de armas nucleares en su distrito.
"El gran problema de Polonia es que no tiene armas nucleares (...) y no hay posibilidades de que las vayamos a tener en nuestras manos en un futuro próximo. Pero existe una oportunidad potencial de participar en un nuclear sharing. Hemos hablado con los líderes estadounidenses sobre si EE.UU. podría considerar esta posibilidad. El tema está descubierto", ha asegurado Duda en la entrevista.
Estados Unidos no ha confirmado que estas conversaciones se estén produciendo. En el Pentágono, a día de hoy, no ven movimientos de Rusia que les lleven a "alterar" su postura "en términos de la paz nuclear", según dijo este jueves Laura Cooper, vicesecretaria de Defensa para Eurasia.
La propuesta no es nueva. Ya la hizo en abril el líder del partido ministerial polaco, el ultranacionalista Partido Ley y Imparcialidad (PiS), Jaroslaw Kaczynski, que entonces era viceprimer ministro.
Fuentes consultadas por RTVE opinan que se comercio de "propaganda" o "rumorología". Encima de una atrevimiento que afectaría a toda la Alianza, el despliegue de este tipo de armas en un país tan cercano a Rusia podría provocar una ascenso que ni los propios Estados Unidos desean.
Qué es el nuclear sharing en la OTAN
La OTAN como tal no tiene armas nucleares, pero sí las tienen tres de sus miembros: EE.UU., Francia y Reino Unido. La doctrina de la Alianza asegura que parte de la función de disuasión nuclear recae en el despliegue de las armas de EE.UU. en suelo europeo. No obstante, la principal señal de seguridad nuclear no las proporcionan estas armas, sino la capacidad nuclear estratégica de EE.UU., el "paraguas nuclear", que no necesita de un despliegue en el continente.
El Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo (SIPRI) destaca en su anuario más fresco que la fuerza aérea estadounidense, la USAF, almacena 100 bombas nucleares en seis bases aéreas de cinco aliados europeos: Kleine Brogel en Bélgica; Büchel en Alemania; Aviano y Ghedi en Italia; Volkel en Países Bajos e Incirlik en Turquía. Se comercio de bombas de pesadez (no dirigidas) del tipo B61, considerada muy antigua.
Esto no supone una violación del Tratado de No Proliferación nuclear (TNP) porque en ningún momento se produce una transferencia de armas nucleares (prohibida por los artículos I y II del Tratado): las armas siempre pertenecen y están bajo el control de EE.UU., no de la OTAN ni del país huésped.
Los aliados contribuyen albergando las bombas en sus bases y proporcionando aviones de doble uso, capaces de transportar tanto armas convencionales como nucleares. En esto consiste el nuclear sharing, que podría traducirse por "reparto nuclear", al que se refiere Duda.
Una comisión nuclear con estas armas solo podría robar a lengua con la aprobación política explícita del familia de Planificación Nuclear de la Alianza y la autorización del presidente de EE.UU.
Otros siete países dan apoyo ligero convencional, entre ellos Polonia. Lo que propone Varsovia es elevar el nivel de su billete y abrigar armas en alguna de sus bases (como ya hemos dicho que hacen Bélgica, Alemania, Italia, Países Bajos y Turquía) y que puedan ser transportadas en sus bombarderos, según explicaba este jueves el militar Roman Polko, patriarca eventual del Junta de Seguridad Franquista polaco.
¿Disuasión o propaganda?
Duda aseguró que la presencia de armas nucleares en su distrito "debe contemplarse en términos de futuro a abundante plazo", porque "Polonia debe proteger su seguridad" frente a Rusia.
"Fueron declaraciones disuasorias", añadió después el militar Polko. "Como hemos podido ver, la política de negociación de [el presidente francés, Emmanuel] Macron y [el canciller alemán, Olaf] Scholz no ha tenido objetivo. Vale la pena memorar la ineficacia de la política occidental con la Rusia de Putin en 2014", subrayó el patriarca del Junta de Seguridad Franquista.
Hay que tener en cuenta que Rusia ha blandido varias veces la amenaza nuclear en el conflicto con Ucrania. La última vez, cuando Putin afirmó que tenía un gran variedad de armas muy destructivas para defender distrito ruso y aquellos anexionados en Ucrania. "No es un candil", advirtió.
El viernes, el presidente de EE.UU., Joe Biden, aseguró que "nunca habíamos estado tan cerca del cataclismo nuclear desde la crisis de los misiles en Cuba", en 1962.
Encima, en febrero Bielorrusia, unido de Moscú y vecino de Polonia, modificó su Constitución para abjurar su status como nación no nuclear y permitir la instalación de armas rusas en su distrito.
Juan Tovar, profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad de Burgos, cree que es en ese contexto en el que hay que entender las palabras de Duda. "Es un intento de incrementar la disuasión en caso de un ataque ruso", apunta en declaraciones a RTVE. "Pero no veo a EE.UU. aceptándolo en este momento", añade.
"Es mera rumorología", afirma, por su parte, Vicente Garboso, profesor de la Univeridad Rey Juan Carlos, director del Incipe y uno de los máximos expertos en armas de destrucción masiva en España. "Para tomar una atrevimiento así se necesitarían abriles, y ni siquiera la tomaría EE.UU., sino que tendría que decidirse en el Consejo Atlántico de la OTAN".
Maciej Stasinski periodista del publicación Gazeta Wyborcza, asegura en declaraciones a RTVE.es que los polacos han recibido las declaraciones de Duda con "indiferencia". "Son fuegos de artificio, propaganda", subraya, a las que ya les tienen acostumbrados los dirigentes del PiS.
"En circunscripción de cultivar las alianzas políticas, económicas y militares con la UE y con la OTAN como sillar noratlántico que reúne a las principales democracias liberales occidentales, prefieren posar como el educando aventajado de EE.UU. frente a Europa", dice Stasinski. Recuerda que Duda ya pidió al inicial presidente estadounidense, Donald Trump, que instalara en suelo polaco "la anciano almohadilla saco en Europa" e incluso propuso un nombre: Fort Trump.
El periodista polaco reconoce que su país puede ser considerado como el más importante del lado uruguayo de la OTAN. "Somos el país más noble, pero las declaraciones denotan otra vez esa voluntad de aparecer como el educando más superpuesto de EE.UU.. Ahora pide armas nucleares presentándose a la opinión pública como un hombre de Estado, preocupado por la seguridad del país".
No hay ninguna investigación, dice Stasinski, ni ninguna evidencia de que los polacos se sintieran más seguros viviendo con armas nucleares. "De momento no hay petición, ni expectativa, ni apoyo. Fuera de los ámbitos nacionalistas del gobierno ha caído en saco roto", insiste. "No hay síntomas de inseguridad colectiva y pánico, por separado de la indignación y condena por la invasión de Ucrania".
“En Polonia no hay síntomas de inseguridad colectiva y pánico, por separado de la indignación y condena por la invasión de Ucrania“
En otros países sí se conoce el estado de la opinión pública al respecto. Por ejemplo en Alemania, una investigación realizada en junio para el software Panorama de la radiotelevisión pública alemana mostraba que, por primera vez, los alemanes eran partidarios de la permanencia de las armas nucleares estadounidenses.
Aventura de ascenso
Vicente Garboso recuerda que parte de la iniciativa antimisiles de la OTAN tiene como eje a Polonia, pero insiste en que desplegar armamento nuclear es un paso muy diferente. "Hacerlo en un país tan cercano a Rusia implicaría una ascenso muy rápida, y no creo que a EE.UU. le interese", explica.
"Incrementaría notablemente la tensión con Rusia - coincide Juan Tovar - Moscú podría interpretarlo a su vez como una amenaza a su seguridad. No creo que tenga ninguna método".
En Turquía, otro país cercano a Rusia, las bombas fueron instaladas en tiempos de la Combate Fría. En cambio, hacerlo en un antiguo miembro del Pacto de Varsovia podría ser considerado por Rusia como un incumplimiento del Tratado OTAN-Rusia de 1997, en el que la Alianza aseguraba que no tenía intención de instalar armas nucleares en los nuevos miembros.
La concepción estratégica de la OTAN acordada en junio en Madrid con la aniquilamiento de Ucrania ya en marcha no recogió siquiera ningún cambio sustancial de su doctrina que permita pensar, a día de hoy, en la expansión de su poder nuclear en suelo europeo.