Consejos de los expertos para empezar bien el año

¿Aún no tienes una relación de buenos propósitos para despuntar el 2023? Los psicólogos expertos de Catarsis Psicología nos dan algunas claves para despuntar el año de la mejor guisa.

No hay aparición de año sin una pequeña relación de buenos propósitos que siempre rondan nuestra persona, de cara al próximo año. Cómo hacer más adiestramiento, cómo ingerir más sano o cómo conseguir ese trabajo soñado están entre los habituales, pero ¿Qué hay de nuestra propia sanidad mental?, ¿hado cuidarnos por fuera y por internamente no es un buen propósito para comenzar el año de la mejor guisa? Esto es precisamente lo que en esta ocasión nos propone el equipo de expertos psicólogos de Catarsis psicología.

Y es que, luego de descubrirnos toda la verdad sobre el célebre mito de si verdaderamente los polos opuestos se atraen, en esta ocasión nos proponen hacer una pequeña advertencia con algunos buenos consejos y propósitos para que nuestra mejor sanidad mental sea la protagonista este próximo 2023.

Consejos a valimiento del autocuidado, o acertadamente escuchar nuestras propias emociones, o mejorar nuestra propia forma de hablarnos, pero además de tener autocrítica, de memorizar cuándo pedir ayuda profesional o de cuándo hacernos responsables de nuestras propias reacciones. Toma nota.

13 Consejos de los expertos 

Integra tus objetivos de forma progresiva: Si este año te propones los famosos objetivos de año nuevo, te recomendamos que una vez hayas reflexionado sobre qué quieres conseguir, hagas lo sucesivo: Comienza solo por uno de ellos, a poder ser de forma progresiva; y cuando creas que ya lo has integrado en tu rutina o ya lo has conseguido, pasa al sucesivo. Te será mucho más casquivana mantenerte enfocada si tus energías están canalizadas en una única dirección (Marta Panizo)

No hay cabida para los extremos: En lado de despuntar con etiquetas que cataloguen tus actividades en bueno/malo, primero interioriza que no hay extremos, ausencia es lo mejor y ausencia es lo peor. El inmovilidad debe ser el objetivo.

Tanto nuestro cuerpo como nuestra mente se alimentan de la conformidad que les podamos aportar tomando decisiones con respecto a cómo nos sentimos, audición a tu cuerpo y escúchate (María Ruiz-Gollury).

Practica la autocrítica y reflexiona: Nunca está de más hacer una revisión de lo que hemos ido viviendo, hacer autocrítica y reflexionar si queremos hacer algún cambio en nuestros hábitos. Seguro que alguna vez has escuchado eso de 'Año Nuevo, vida nueva' y te ha llevado a plantearte qué propósitos conseguir el sucesivo año pero ¿y si no quiero o no puedo cambiar ahora? ¡No pasa ausencia! Lo que te recomendamos es escucharte, pararte a reflexionar, ser realista y entender qué es lo que verdaderamente te gustaría para, a partir de ahí, tomar decisiones (Amaya Navarro).

Practica el autocuidado: ¿Son propósitos o es autoexigencia? Hay que tener cuidado y distinguir entre cosas que nos gustaría cambiar o hacer porque pensamos que nos pueden ir acertadamente, son bártulos, cosas que nos apetecen o nos motivan, y esa autoexigencia con la que algunas veces nos machacamos, esos 'debería' rígidos que más allá de ayudarnos, nos someten a unas altas expectativas que cuando no cumplimos nos hacen apreciar mal.

Plantéate si es poco que 'tienes que hacer' o poco que quieres verdaderamente hacer para detectar desde dónde te hablas, si desde la autoexigencia o desde el autocuidado (Rocío Mesa Jiménez).

Si lo necesitas pide ayuda: Si este es otro año en el que no se cumplieron los propósitos del preliminar, quizá es buen momento para lanzarse a la batalla. A veces retrasamos el momento de cambiar y pensamos que siempre tendremos tiempo, que nunca es demasiado tarde.

Pero otro evento sucede, otra situación que no esperaba aparece, yuxtapuesto a otras emociones que no puedo manejar, y otra vez siento que se me escapa de las manos. Si esta idea lleva rondando un tiempo en tu persona, pide ayuda ayer de que no puedas más (Judit Fernández).

Cuida tus relaciones sociales: Un aspecto fundamental para una sanidad integral son los vínculos, y la calidad de estos. Organízate para obligarse tiempo a aquellos vínculos que fomentan tu bienestar emocional. Indagación el inmovilidad entre las obligaciones diarias y los disfrutes de la vida (Mónica Matesanz).

Hazte responsables de tus reacciones: Todos hemos caído en la trampa de responsabilizar de nuestras expectativas a otros, dar por sentado que el otro es el problema cuando poco que dice o hace me incomoda, orientar nuestra atención en lo que no me gusta del otro intentando cambiarlo en lado de cuestionar mi reacción en presencia de ello.

Lo más casquivana suele ser pensar que es el otro quien está inexacto, quien se tiene que adaptar a nuestras exigencias, mientras que lo complicado es hacernos responsables de nuestras propias reacciones, evaluándolas y adaptándolas a las deposición del vínculo.

Lo difícil y más importante es respetar y entender las diferencias de cada uno, fomentar nuestra propia responsabilidad en las interacciones con los demás, ya que sin esto no podríamos crear relaciones sanas que nos permitan ser y compartir nuestra individualidad con otros. Y tú, ¿qué esperas de ti en tus interacciones? (Lucía García-Figueras).

Regálate más tiempo para ti: Siempre invertimos tiempo en los demás y está acertadamente, pero es muy importante obligarse unos minutos al día al autocuidado. Conectar con tus deposición ayuda a mejorar tu calidad de vida y por lo tanto tu bienestar. Si has comenzado este año con la grupo depreciación, Ariadna Becerra nos propone pensar en pequeñas actividades y acciones que te gustaría realizar para sentirte mejor contigo mismo/a: Un baño relajante, unos minutos de repaso, hacer uno de tus platos favoritos, tomarte un café, descansar y no hacer ausencia, dibujar, dar un paseo, identificar aquellos pequeños logros que consigues en tu día a día o escribir y reflexionar sobre aquello que puede inquietarte o preocuparte y así además poder mejorar tu diligencia emocional (Ariadna Becerra).

Cuidado con las expectativas y las comparaciones: Ese propósito que te planteas ¿Es poco que quieres hacer o poco que crees se paciencia de ti? Tal vez no necesitas plantearte hacer planes emocionantes todos los fines de semana, sino que prefieres planes más tranquilos con personas cercanas, tal vez no va contigo ilustrarse un idioma y sí planificar un alucinación que siempre vas aplazando. ¿Qué crees que puede aportarte a ti personalmente? (Silvia Muñoz)

Revisa cómo te hablas a ti mismo/a:  Puede que en normal, tiendas a hablarte de guisa negativa, llena de juicios y poco respetuosa. Para este año, alcahuetería de poner más atención sobre esto. Puede ayudarte tener una bloque donde apuntar qué sueles decirte y reformularlo, transformándolo en una afirmación más compasiva (Elena Juárez).

No te estreses por no cumplir todos los propósitos: Si haciendo la relación de propósitos te das cuenta de que uno se repite y sientes que nunca puedes cumplirlo, desglosa este en pequeñas partes y piensa ¿Que necesitaría para conseguirlo? ¿Cómo sabría que lo estoy alcanzando? Ana Machado nos reta a despuntar por eso y tener fe en el poder de hacer un 'poquito todos los días' que te llevará a un 'mucho' al final de cada semana y lo mismo… Alcanzar ese objetivo.  Siempre con mimo en torno a ti mismo/a, escribe, expresa, haz un poquito de eso que más te cuesta, empieza por unos segundos, un minuto… Estás en el camino (Ana Machado).

Audición tus emociones: Tus emociones son importantes y pueden guiarte para tener un 2023 hecho a tu medida. Escúchalas y ayúdate con un adiestramiento simple: Pararte un minuto al día y observar qué siente tu cuerpo y nombrar una emoción. Esta conexión con el cuerpo es un buen comprobador para memorizar si tu presente te está generando bienestar o no. Si tu cuerpo se siente acertadamente, sigue por ahí, estás en el camino adecuado. Si, por el contrario, sintieses incomodidad pregúntate: ¿Cómo me ayudo con esto? Es muy probable que con solo este poco, vivas más tu vida en lado de que la vida te viva a ti y, encima, sientas decano bienestar (Esther Ruiz Jiménez).

Pregúntate por qué eso que quieres conseguir es importante para ti: Una pregunta que podría ayudarte a replantear qué es aquello que falta y qué es aquello que quieres conseguir es preguntarte por qué eso es importante para ti. ¿Qué hay debajo de todo eso? Por qué, de entre todo lo que podría tener escogido hacer o no hacer, he escogido eso.

Si consigues conservarse a esa pulvínulo, podrás encontrar las acciones que te acercan o te alejan. Porque lo importante no es lo que hagas o dejes de hacer, lo importante es lo que buscas, la dirección en torno a la que te diriges en tu día a día y en tu vida y, en función a eso, habrá una relación noble de acciones.

Por ejemplo, podría ser proponerte salir más con tus amigos. En este caso, ¿qué es importante para ti en cuanto a las relaciones sociales y por qué?, ¿qué te aporta? ¿puedes conseguirlo haciendo poco en concreto?, ¿puedes hacer eso en otras áreas de tu vida? Esto ayudará a enriquecer tu relación y a tener varias opciones, lo que aumentará la posibilidad de éxito, reforzará tu autoeficacia y te motivará para seguir delante (Bea Fernández).

Publicar un comentario

Artículo Anterior Artículo Siguiente