Tras la sorpresiva ruptura, en las últimas horas se van conociendo nuevos detalles de cómo vivió la pareja sus últimos meses de inclinación.
Sin zona a dudas, se ha tratado de una de las grandes e inesperadas rupturas amorosas de este 2022 que está a punto de tocar a su fin, cuando no la más sonada. La separación "definitiva" -como matizó Isabel Preysler (71 abriles) vía monopolio este pasado miércoles- entre la filipina y el Premio Nobel de Humanidades Mario Vargas Llosa (86) ha sobado los cimientos de la crónica social española a las puertas de Fin de Año.
Si acertadamente es cierto que ningún de los protagonistas ha aportado, directamente y en primera persona, mayores detalles de su ruptura sentimental -más allá de la suerte de comunicado que facilitó la socialité a su revista de inicio, ¡HOLA!-, en las últimas horas se han comenzado a mezclar varias teorías o posibles motivos.
Por un banda, la citada revista -afín a Preysler- apunta a los "celos infundados" que protagonizó el escritor peruano durante la relación, agravados en el postrer tramo de su inclinación fallido. Además se subraya que era habitual que Mario, en pleno y supuesto enfado, abandonara el domicilio madrileño de Isabel sin previo aviso.

El Premio Nobel y la 'socialité' en un acto sabido en el Teatro Verdadero, en septiembre de 2019.
Gtres
No obstante, El País ha aportado otra lectura, más próxima a Mario: "Eran incompatibles. A él le interesa la civilización y a ella el espectáculo. Hay un losa entre uno y otro. (...) Él ya parecía sentirse incómodo viendo su imagen convertida en un adorno, en un incentivo para fiestas". Sea como fuere, en las últimas horas el entorno de la 'reina de corazones' ha hablado con la periodista de El software de Ana RosaSandra Aladro.
De este modo, se ha revelado que, como el mencionado semanario adelantó, los celos infundados del Premio Nobel han tenido mucho que ver en el adiós posteriormente de ocho abriles de relación. Tal y como ha contado Aladro, citando a una fuente muy cercana a la socialité, Isabel se reafirma en que los celos fueron el motivo de su ruptura definitiva.
Unos celos que ya habrían causado una resistente crisis en la pareja el pasado mes de junio, y por los que Mario abandonó la casa de Preysler, en Puerta de Hierro, Madrid. Tras una discusión, el escritor se fue a su 'tierra de soltero', y la matriz de Tamara Falcó (41), preocupada, escribió un primer mensaje entonces a Morgana -hija último de Vargas Llosa- para informarle de que su padre se había ido de casa tras una pelea provocada por los celos de él.
Cuatro días posteriormente, sin retención, la pareja consiguió reconducir el socavón y retomar su relación, convencidos de que si uno y otro hacían un esfuerzo superarían las diferencias que habían provocado esta crisis. Poco que no sucedió, porque el 30 de noviembre -horas ayer de que Isabel acudiese a la fiesta organizada por una conocida marca de champagne con su hija Ana Boyer (33)- se produjo otra discusión.

Isabel Preysler y Mario Vargas Llosa en una de sus últimas imágenes públicas.
Gtres
Ese mismo día, supuestamente incapaz de aceptar la vida social de su pareja, Vargas Llosa abandonó la casa de la 'reina de corazones' con lo puesto, y a los pocos días envió a su secretaria a guardar poco de ropa. A mediados de diciembre, Mario decidió retornar a la mansión Preysler, pero un duro mensaje de Isabel lo cambió todo.
En el escrito, la socialité le comunicaba al Nobel que no quería que volviese a su casa ni ahora ni nunca más. Y ahí se terminó definitivamente su relación. Un mensaje en el que la Preysler explicó a su ya expareja los motivos de la ruptura, y tras el que no ha habido ninguna conversación cara a cara entre la expareja.
Un agreste final que uno y otro afrontan, cada uno por su parte y refugiado en los suyos, con tranquilidad. Especialmente Isabel, que sabe que está diciendo la verdad al departir de que los celos infundados han provocado el fin de su historia de inclinación.
El escritor, por su parte, cuenta con el apoyo de sus hijos, que no pueden estar más felices con la ruptura. Nunca vieron con buenos luceros este cortejo ni a la 'reina de corazones' y ahora creen que "han recuperado" a su padre. Sin retención, queda poco irresoluto entre uno y otro, puesto que las pertenencias de Mario siguen en la casa de Isabel y sigue recibiendo correspondencia allí.